Dos tercios de los responsables de TI ven resultados de IA, pero solo ocho interrumpirían al CEO
Un sondeo informal con 160 vicepresidentes de TI en Las Vegas: dos tercios tienen resultados medibles de IA y solo ocho moverían al consejero delegado por ellos.

Azeem Azhar, fundador del grupo de investigación Exponential View, preguntó a unos 160 vicepresidentes de TI reunidos en Las Vegas quién podía señalar resultados medibles de inteligencia artificial en su empresa. Dos tercios se quedaron de pie, más de lo que él esperaba. Después apretó la pregunta: ¿quién tiene resultados lo bastante buenos como para interrumpir las vacaciones de verano de su consejero delegado? Quedaron unos ocho.
Azhar contó la escena en una conversación con Nicholas Thompson, de The Atlantic, y su lectura es que las compañías avanzan, pero despacio. El episodio es una anécdota, no una medición, y llega en mitad de un debate que sigue sin resolverse: si los ingresos de los laboratorios de IA crecen lo bastante rápido para pagar la construcción de centros de datos que hay detrás.
Lo que nadie sabe medir
El retorno de la inversión en IA no está documentado a escala de economía; aparece en forma de casos sueltos, y este es uno. En las cuentas grandes también hay incógnitas abiertas: cuántos años siguen siendo útiles en producción los chips de IA ya comprados. Cuatro, seis u ocho años cambian mucho los números.
Hay otro dato que Azhar usa como contrapeso. Una encuesta de Boston Consulting Group encontró que alrededor del 70% de los consejeros delegados del mundo afirma que el éxito de la IA influye en cómo se les percibe en su puesto. Tienen, por tanto, incentivo para pintar un panorama mejor de lo que justifican los hechos. Azhar insiste en que él tampoco tiene una respuesta simple y que la situación está en un equilibrio delicado.
Modelos abiertos y dinero que no vuelve
En paralelo, muchas empresas están dejando los modelos frontera, más caros, y pasándose a alternativas de pesos abiertos. En ese escenario el uso de IA puede seguir creciendo y la burbuja estallar igualmente, porque no vuelve suficiente dinero para financiar la infraestructura ya construida. Es lo que Azhar llama la versión bajista del relato.
El sondeo de Las Vegas deja una foto incómoda para quien tenga que defender un presupuesto de IA este trimestre: hay despliegues funcionando, pero muy pocos que un director general vaya a sacar a relucir en la próxima reunión del consejo. Con el nivel de inversión actual sobre la mesa, es el tipo de dato que conviene tener a mano antes de firmar la renovación de una licencia o ampliar la cuota de cómputo.


