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Redes y nube

Cloudflare pone precio al rastreo de IA y los bots ya superan al tráfico humano

La empresa de Matthew Prince deja que cada web decida si bloquea, permite o cobra a los rastreadores de IA, después de que el tráfico automatizado pasara a ser mayoritario en junio.

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Más de la mitad del tráfico que circula por internet ya no lo genera una persona. Cloudflare lo midió en junio y la cifra no ha dejado de subir desde entonces: las empresas de IA rastrean cada vez más la web y los agentes que actúan en nombre de un usuario hacen lo mismo. La compañía se sienta justo entre los sitios y todo lo que los visita, y ha convertido esa posición en una palanca de control: quien administra una web puede bloquear a los rastreadores, dejarlos pasar o permitir solo a los que paguen.

Matthew Prince, cofundador y consejero delegado de Cloudflare, sostiene que el modelo de negocio de internet se está rompiendo. Durante tres décadas la publicidad ha financiado la web, y Google es la empresa que más ha hecho por definirla, según él: primero la búsqueda y después todo el ecosistema de la publicidad online. Lo que cambia ahora no es cuánta gente entra, sino quién entra. Buena parte de ese tráfico nuevo no compra nada ni ve anuncios: solo recoge datos.

Rastrear tiene precio

La propuesta de Cloudflare es meter a los rastreadores en una pasarela. El operador de un sitio decide si el bot pasa gratis, si se queda fuera o si entra únicamente cuando hay dinero de por medio. Es un intento de reconstruir el peaje que la publicidad nunca llegó a cobrar a los agregadores de IA y, de paso, de devolver a los editores algo de control sobre su contenido. El episodio no entra en cuánto se está pagando ni qué compañías de IA han aceptado el trato; de momento hay una arquitectura, no un mercado cerrado.

Mil despidos propios

La IA también ha movido las tripas de la empresa. Este año Cloudflare despidió a más de mil personas, una quinta parte de la plantilla, y Prince firmó un artículo de opinión en el Wall Street Journal con un titular que no dejaba dudas: cómo elige a qué empleados de Cloudflare sustituir por IA (el artículo). Para una compañía que vende infraestructura a medio internet, el gesto dice tanto como el discurso sobre los bots.

El pulso está servido. Cloudflare se interpone entre las empresas de IA y el contenido que necesitan para entrenar y para responder consultas, así que su decisión de cobrar o no tiene consecuencias sobre cómo se reparte el valor de la web. Queda por ver si los editores adoptan el sistema a gran escala y si los grandes modelos aceptan pagar en lugar de buscar caminos alternativos.