Contratistas de Microsoft Copilot ven las fotos y los prompts que suben los usuarios
Una investigación periodística asegura que cientos de trabajadores externos acceden a imágenes, prompts y resultados del asistente, con las caras sin difuminar.

Una investigación periodística publicada esta semana sostiene que cientos de contratistas que trabajan para Microsoft pueden ver las fotos que los usuarios suben a Copilot, los prompts que escriben y el resultado que devuelve el modelo. Entre esas imágenes hay caras perfectamente identificables.
El reportaje se apoya en un documento interno y lo firma Joseph Cox. Según su relato, los trabajadores acceden a tres cosas a la vez: la imagen original, el texto que el usuario escribió y las versiones antes y después del procesado. No son moderadores de contenido. Su trabajo consiste en puntuar la calidad de lo que genera la IA y decidir si el resultado es bueno o malo a ojo, con el criterio de un espectador cualquiera.
Caras sin difuminar
Uno de esos contratistas lo cuenta sin rodeos: las caras nunca se difuminan y muchos de los prompts tienen carga sexual, con contenido de carácter claramente no consentido. Es la frase de un trabajador, no una descripción del reportaje, y hay que leerla como tal.
Microsoft mantiene en las preguntas frecuentes de privacidad de Copilot que las imágenes subidas por los usuarios pasan por un difuminado de caras antes de usarse para entrenar la IA. Ese texto habla del entrenamiento, no de la revisión humana, así que no cubre el caso que describe la investigación. Es la diferencia entre lo que la compañía promete para un proceso automático y lo que ocurre cuando una persona mira la imagen para puntuarla.
El material publicado no recoge ninguna respuesta de Microsoft a las preguntas de los periodistas. Tampoco detalla cuántos contratistas hay, ni durante cuánto tiempo trabajan, ni en qué países. Lo único que identifica es al menos una de las empresas que recluta a esta gente: Prolific, dedicada a captar participantes para estudios y tareas de retroalimentación de modelos.
Por qué importa
El detalle relevante para quien administra Copilot en una empresa no es la anécdota, sino el flujo de datos que deja a la vista. Si los prompts y las imágenes salen del tenant y aterrizan en manos de personal contratado para evaluarlos, eso entra de lleno en la conversación sobre qué se puede subir a la herramienta y con qué garantías contractuales. Copilot se vende integrado en Microsoft 365, donde hay gente que sube capturas de documentos internos, diagramas o pantallas sin pensarlo dos veces.
Queda por ver si el proceso sigue activo y cómo encaja el difuminado de caras que la compañía describe con una cadena en la que hay personas mirando cada imagen. Hasta entonces, el caso deja un aviso que conviene apuntar en la política de uso aceptable.

