China y la NASA preparan perros robot para explorar la Luna y Marte
Los cuadrúpedos robóticos evolucionan de vigilantes industriales a exploradores espaciales autónomos para terrenos hostiles.

CNSA y NASA están integrando robots cuadrúpedos en sus próximos planes exploratorios para la Luna y Marte. El objetivo es sustituir las limitaciones de los rovers sobre ruedas con máquinas capaces de trepar pendientes y entrar en cavernas subterráneas.
De BigDog a Spot
La historia actual nace en el MIT con Marc Raibert, quien probó que los robots podían mantener el equilibrio mediante el movimiento dinámico, igual que los animales. En 1992 creó Boston Dynamics, y en 2004 presentó BigDog, un prototipo financiado por DARPA. Aquel primer modelo usaba motores de combustión interna y era tan ruidoso como una cortadora de césped, lo cual lo hacía inviable para misiones militares encubiertas. La década de 2010 trajo la electrificación: actuadores eléctricos y baterías de litio dieron paso a Spot en 2016. En paralelo, fabricantes asiáticos como Unitree Robotics abarataron los costes, democratizando el acceso a esta tecnología.
Hoy, estos "perros" ya patrullan centros de datos. En pasillos con temperaturas letales para humanos, inspeccionan infraestructuras críticas sin riesgo para el personal. Un despliegue puede costar entre 15.000 y 150.000 euros, una inversión que la compañía estima que se amortiza si evita siquiera una hora de paralización por fallo técnico. No sustituyen al trabajador, que sigue gestionando el mantenimiento, pero actúan como primera línea de detección de anomalías.
La conquista espacial
La mecánica de cuatro patas ofrece una ventaja física clara sobre las cuatro ruedas en terrenos volcánicos irregulares o con regolito suelto. Los rovers actuales, como Curiosity o Perseverance, tienen dificultades para acceder a grietas profundas o pendientes pronunciadas, lo que limita el alcance de misiones multimillonarias.
China ha situado a estos robots en el eje central de su Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), prevista para 2030. Según la Academia China de Tecnología y del Espacio (CAST), la tripulación constará de tres astronautas y dos robots autónomos. Su misión incluye inspeccionar tubos de lava, extraer hielo en el Polo Sur lunar y ayudar a construir la base mediante impresión 3D con regolito. Por su parte, EE.UU. desarrolla el Au-Spot, enfocado específicamente en explorar túneles volcánicos en la Luna y Marte. Estas estructuras subterráneas son clave porque ofrecen protección contra la radiación cósmica y las extremas variaciones de temperatura en la superficie planetaria.
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