Benioff y Huang rechazan el 'SaaSpocalypse': la IA no mata al SaaS, lo redefine
Los CEO de Salesforce y Nvidia salen al paso de la corriente que da por muerto el software como servicio y defienden que la IA agéntica se coloca encima, no en su lugar.

En el keynote de apertura de Dreamforce 2026, Marc Benioff y Jensen Huang han salido al paso de la corriente que da por muerto el software como servicio. El mensaje de ambos: la IA agéntica no sustituye al SaaS, se coloca encima y lo redefine.
A principios de febrero, el lanzamiento de Claude Cowork, el servicio de Anthropic con agentes dotados de capacidades específicas por sector, provocó una venta masiva de acciones de software. El índice de software y servicios del S&P 500 cayó casi un 5% y perdió 830.000 millones de dólares de capitalización en cuestión de días. Con ese telón de fondo, Huang fue directo: "Fui el primer CEO en salir a decir, y no soy de la industria del software, que el fin del software es una tontería". Para el responsable de Nvidia, lo que viene es "una capa por encima del software", y esa capa será agéntica. "Va a hacer que el software sea mucho mejor", añadió.
Agentes encima, no en lugar de
Benioff usó un tono parecido al describir los últimos meses. "Llevamos oyendo todo tipo de locuras sobre el SaaSpocalypse, sobre todo en los últimos seis meses", dijo a los asistentes, antes de matizar que "el SaaSpocalypse no va del fin del software, pero puede que sí del fin del software que hace que los humanos hagan todo el trabajo".
La prueba que pone sobre la mesa son sus propias cuentas. Los resultados del segundo trimestre fiscal, publicados en agosto, fueron los mejores de la compañía en Wall Street desde 2020. Las áreas de Agentforce y Data 360 facturaron cerca de 3.900 millones de dólares, un 210% más que un año antes. Son cifras de la empresa, no de un tercero.
Antes de Dreamforce, Salesforce ya había enseñado AIforce, una "capa de interfaz en vivo" que se apoya sobre Agentforce, Data 360 y Customer 360. La idea es que el usuario llegue a los servicios y a los datos a través de agentes como Claude con interfaces propias, sin pasar por los dashboards de siempre. Es decir, el producto sigue ahí, pero deja de ser el sitio por el que se entra.
No es una posición aislada. Matt Garman, CEO de AWS, dijo en febrero que "mucho del miedo está sobredimensionado", aunque reconoció que la tecnología iba a forzar cambios profundos en cómo se construye y se consume el software. Gartner puso número a esa presión a finales de junio: hasta 234.000 millones de dólares de gasto en aplicaciones están expuestos al "arbitraje agéntico", el fenómeno por el que un agente deja fuera de juego a un servicio y elimina la necesidad de saltar entre interfaces.
Lo que está en discusión no es si la IA cambia el software, sino qué capa se queda con la interfaz y cómo se cobra por ella. Para quien administra un stack corporativo, la pregunta práctica es si dentro de dos años sus usuarios entrarán por un panel o hablarán con un agente que hable con el panel por ellos. Los modelos de licencia por asiento no encajan bien en esa foto, y ese es el debate que Benioff y Huang prefieren no abrir en un escenario.


