Ying Shi apuesta por AI gafas con batería distribuida
La empresa Ying Shi Innovation está desarrollando gafas de inteligencia artificial que usan una batería separada del visor, con la intención de reducir el peso en la cabeza y permitir un uso prolongado.
En la jornada de 25 de septiembre, un empleado cercano a Ying Shi Innovation reveló que la compañía está trabajando en una línea de gafas de AI. La propuesta incluye un diseño de batería distribuida, donde el cargador queda alojado en otra parte del cuerpo y se conecta al visor mediante un cable.
Según el resumen de la patente de “gafas portátiles” que la empresa ya ha obtenido, el visor se coloca sobre la cabeza, mientras que la fuente de energía se ubica en otro punto del cuerpo. La conexión eléctrica se realiza a través de un cable que alimenta el dispositivo. El objetivo principal es aliviar el peso que suele recaer sobre la cabeza en los modelos convencionales, donde la batería se integra en la patilla o el puente.
Esta estrategia difiere de la de la mayoría de los competidores que colocan la batería directamente dentro de las patillas. Al separar el cargador, Ying Shi busca acercarse a una solución más adecuada para usuarios que necesitan usar las gafas durante largos periodos, como en entornos de trabajo de campo o en la industria del video.
Aunque el anuncio es preliminar y no se han divulgado especificaciones de rendimiento, el hecho de que la empresa haya patentado ya la idea sugiere que están avanzando con pruebas de concepto. Los ingenieros de hardware de la compañía están evaluando la compatibilidad con los procesadores de AI que planean integrar en el visor.
Para los administradores de sistemas y arquitectos que gestionan dispositivos IoT, la propuesta de batería distribuida plantea nuevas consideraciones. Entre ellas, la gestión de cables, la integración de conectividad y la seguridad de la comunicación entre el visor y la fuente de energía. Además, la separación física del componente de potencia puede influir en la cadena de suministro y en la logística de mantenimiento.
En cuanto a la compatibilidad, Ying Shi no ha especificado con qué plataformas de AI o qué sistemas operativos funcionarán sus gafas. Si el equipo opta por soluciones de código abierto o licencias de IA propietarias, la decisión afectará directamente a la estrategia de despliegue.
El paso de la patente al producto final requerirá superar desafíos de ergonomía, rendimiento de la batería y seguridad eléctrica. Los usuarios de dispositivos de realidad aumentada que dependen de un peso equilibrado podrían beneficiarse de este enfoque, siempre que la empresa logre mantener la durabilidad y la conectividad.
Aún falta saber cuándo se lanzará la primera versión y cómo se posicionará en el mercado frente a marcas consolidadas. Lo que sí es claro es que Ying Shi está intentando diferenciarse mediante una solución que responde a la demanda de uso prolongado.
En la práctica, la adopción de esta tecnología dependerá de la rapidez con que la compañía pueda entregar un prototipo fiable y de la capacidad de los equipos de TI para integrar la nueva arquitectura en sus flujos de trabajo y políticas de seguridad.


