Vivaldi 8.2 llega a Android con extensiones y calculadora en la barra de direcciones
El navegador noruego completa el ciclo 8.2 en móvil: Android estrena soporte de extensiones desde la Chrome Web Store y ambas plataformas añaden la calculadora en la barra de direcciones.

Vivaldi ha publicado la versión 8.2 de su navegador móvil para Android e iOS, una semana después de que la misma versión aterrizara en escritorio. Lo que de verdad cambia las cosas está solo en Android: soporte completo de extensiones, la petición más repetida por los usuarios desde que el navegador se lanzó hace seis años.
Extensiones en Android, con matices
En Android aparece un icono de pieza de puzle en la barra de direcciones. Desde ahí se accede a la Chrome Web Store y se instalan los complementos que uno use en el escritorio. Las extensiones se ejecutan solas en todos los sitios, con excepciones configurables por dominio, y cada una se puede fijar a la barra y reordenar. Los datos sincronizados viajan de escritorio a móvil, pero la extensión en sí hay que descargarla en cada dispositivo. Tampoco todas las de escritorio son compatibles con móvil por ahora.
iOS se queda fuera: la función es exclusiva de Android.
Calculadora en la barra y el cierre del ciclo 8.2
Android e iOS reciben además la calculadora que ya apareció en escritorio. Se escribe la operación en el campo de direcciones y el resultado sale al momento; se copia con un toque, sin abrir pestaña ni cambiar de aplicación. Vivaldi dice que los cálculos se procesan en local y no se guardan, ni siquiera en el historial, y que la función se puede desactivar en los ajustes.
El ciclo 8.2 arrancó el 3 de septiembre en escritorio. Aquella versión también simplificó la instalación de aplicaciones web progresivas (PWA) con un icono "Install" visible en la barra para los sitios compatibles, en lugar de esconder la opción en un menú contextual.
Vivaldi la fundó Jón von Tetzchner, ex consejero delegado de Opera. La empresa ha anticipado una edición empresarial dirigida a compañías, administraciones, departamentos de gobierno y centros educativos, y se coloca así como alternativa a los navegadores de las grandes tecnológicas en el puesto de trabajo. No hay fecha ni condiciones de licencia, y ahí está la pregunta para quien tenga que decidir qué navegador despliega en una flota corporativa: si esa edición llega con gestión centralizada y políticas, o se queda en una versión con el logo cambiado.


