Un modelo de IA descifra el Cyphral Distich, un criptograma de hace 370 años
Claude Fable 5.1 resuelve en 44 minutos un cifrado de Sir Thomas Urquhart que resistió siglos, y de paso descifra un segundo mensaje del mismo autor, mayor y aún sin confirmar del todo.

Claude Fable 5.1 ha descifrado el Cyphral Distich, un criptograma que Sir Thomas Urquhart dejó impreso en su Logopandecteision y que llevaba 370 años sin solución conocida. El modelo tardó 44 minutos, consumió 176.000 tokens y no necesitó ninguna intervención humana. Después resolvió también el Cyphral Octastich, un cifrado mayor del mismo autor: 285 números en lugar de 64.
Las cifras de tiempo y de consumo son las que da quien publicó la solución, no una medición independiente.
El material de partida era mínimo: dos líneas de 32 números cada una, y nada más. Los intentos anteriores —análisis de frecuencias, sustitución simple, sustitución homofónica— partían de que la clave estaba fuera del libro, en un alfabeto cifrado que había que reconstruir. No era así.
La clave era el propio libro
El criptograma va impreso justo después de las 32 Proquiritations, y Urquhart insiste en ese número. El poema que acompaña al cifrado promete al lector honesto encontrar en él sus propios deseos y la intención del autor. 32 párrafos, 32 números por línea, deseos. La regla resultante: para el número i de una línea, ir a la Proquiritation i, usar ese número como índice de palabra y quedarse con la primera letra.
El texto que sale es una oración por Carlos II: "O GOD UPHOLD KING CHARLS THE SECOND AND MAKE HIM THE SUPREME RULER OF THIS LAND". Encaja con la biografía de Urquhart, realista convencido, y se verifica solo: cada línea tiene exactamente 32 letras y terminan en and y en land, que riman entre sí.
El problema había aparecido como reto abierto en Notes and Queries en 1899 y figura en la lista de criptogramas sin resolver que mantiene el investigador Klaus Schmeh.
El segundo cifrado, y lo que queda abierto
El Cyphral Octastich está en The Jewel (1652), con 284 páginas numeradas frente a 285 números. La mecánica es la misma que en el Distich, pero con páginas en vez de párrafos: el número k indexa la página k. El descifrado da una oración realista en octava rima (ABABABCC), escrita en Londres en marzo de 1652.
Quedan nueve letras sin resolver de ese total. En la línea 4 el cifrado produce I-R-S-H donde se esperaría IRISH; en la línea 5, las letras 4 a 12 salen como C-O-N-E-R-T-H-T-O y no forman nada legible. A partir de la posición 159 todos los números apuntan a la página k−1, lo que sugiere una página usada dos veces o una errata de imprenta. Confirmar esos puntos exige un ejemplar físico o la edición de Jack & Lyall de 1983: no hay imágenes libres de un Jewel de 1652.
Lo interesante para quien trabaja con modelos no es el hallazgo en sí, sino cómo se entregó: con scripts de verificación que imprimen las 285 posiciones con página, palabra, letra y desplazamiento, y con una lista explícita de los puntos donde el resultado no cuadra. Es el patrón de una tarea larga de agente: seguir la pista, escribir el comprobador y declarar lo que no cierra en lugar de rellenarlo.


