Un agente de IA que corre en el móvil: modelo local y sin nube
El proyecto se llama Molebot y plantea modelo, memoria e índice en el dispositivo, con la red apagada por defecto. Todavía no hay repositorio ni demo pública.
Un desarrollador está construyendo un agente de IA que corre entero en el teléfono. El modelo, la memoria y el índice viven en el dispositivo; ninguna máquina ajena entra en las cuentas del usuario. El proyecto se llama Molebot y de momento solo tiene una página de lista de espera: no hay repositorio público, ni binario, ni demo, ni fecha.
El punto de partida es una crítica a los asistentes que estos días se comparan. Sobre Muse e Instinct, el autor del proyecto lo resume así: ambos funcionan igual, con un ordenador en la nube del proveedor que entra en tus cuentas y lo lee todo para poder actuar. La alternativa que propone mueve el trabajo al terminal. Por cada aplicación el usuario decide si el agente puede leer, redactar o enviar. El acceso a red está desactivado por defecto y el sistema pregunta tarea a tarea. Del servidor dice que solo guarda cuatro columnas: correo, asiento, suscripción y versión de la app.
Qué piensa meter debajo
Un modelo de 3-4B de la clase de Qwen ejecutándose en el dispositivo, un clasificador pequeño que decide si una notificación merece interrumpir al usuario, embeddings locales para la búsqueda y, como opción, un endpoint externo para apuntar el agente a una máquina propia en vez de al teléfono. Esa última pieza se la pidieron el primer día.
Las tres cosas que no sabe
El autor reconoce abiertamente lo que le falta: cuánto consume de batería un escucha de notificaciones que además genera embeddings de forma periódica a lo largo de una jornada completa; si existe un clasificador de "merece la pena interrumpir" que funcione bien en local sin mandar datos fuera; y si conviene lanzar primero en Android, que da más alcance sobre las apps instaladas, o en iOS, cuya pila de modelos es más limpia. Los registros en la lista de espera, dice, se inclinan hacia Android.
Por ahora todo esto es un plan. La promesa de un agente personal que no manda la bandeja de entrada a un tercero es atractiva para quien ya autohospeda cosas, pero la parte difícil —batería, permisos del sistema operativo móvil y acceso a aplicaciones cerradas— es justo la que todavía no tiene respuesta, y sin código a la vista no hay forma de comprobarla.


