Un agente de IA publica solo en su web: 15 de 16 citas destacadas eran inventadas
Lleva seis meses dejando que un LLM escriba y publique sin revisión en su web sobre Stephen King. El balance: 34 citas inventadas y una lección sobre por qué 'revisar antes' no funciona.

Un desarrollador mantiene solo una web en español sobre Stephen King: 672 URLs en el plan gratuito de Vercel, Next.js con Sanity, 346 commits desde el 25 de marzo de 2026. El archivo cruza 90 libros, 139 relatos, 128 adaptaciones, 129 personajes y 18 lugares. Y encima hay 167 piezas publicadas que, en su mayoría, ha escrito un agente de IA. Se despierta cada cuatro horas, decide qué le falta al sitio, lo investiga, lo redacta en español y lo publica en producción sin que nadie lo lea antes. Instagram, Threads y la newsletter del viernes salen del mismo archivo. Un humano conserva cuatro tareas: decidir qué libros se pueden reseñar, pulsar Enviar, contestar comentarios y asumir las correcciones.
Después de seis meses, el autor cuenta lo que ha aprendido, y no es cómo montar un pipeline. Es lo que pasa cuando lo dejas corriendo delante de lectores reales.
No alucina al azar, alucina con criterio
Esa es la conclusión que se queda. El 11 de junio el sitio publicaba "The past is never dead. It's not even past" como frase de Gerald's Game, de King. Es Faulkner, de Requiem for a Nun. El 28 de julio un lector avisó de una cita atribuida a The Green Mile que no aparece en el libro. Al auditar el fichero completo, 90 citas se quedaron en 70: 34 fuera por inventadas, parafraseadas o mal atribuidas. Una era de Christian Nestell Bovee; otra, de Lord Chesterfield. En el CMS, de 16 citas destacadas de libros, 15 no existían, y la de Cujo invertía el sentido de la frase real.
Lo incómodo es la forma del error. Ninguna era un artefacto raro: cada cita falsa encajaba en su hueco mejor que una auténtica. Más temática, mejor ritmo, más citable. El modelo no fallaba en su trabajo; hacía su trabajo, producir la continuación más plausible, en un contexto donde plausible y verdadero son cosas distintas. Revisar a mano antes de publicar no arregla nada, porque estos errores están construidos para sobrevivir a una lectura humana. El autor admite que él mismo habría aprobado la línea del perro.
Los otros dos patrones que salieron del mismo examen: precisión inventada, con una sección de aniversarios cuyas fechas estaban en su mayoría fabricadas (Misery figuraba en enero cuando se publicó el 8 de junio de 1987), y saber popular con seguridad, como una supuesta fobia de King a los payasos que él ha desmentido o un pleito contra el Gobierno por un bloqueo en Twitter que en realidad presentó el Knight First Amendment Institute con siete demandantes más.
Un prompt es un deseo
De ahí salió un protocolo de veracidad de unas cuarenta líneas que va por encima de todo lo demás en las instrucciones del agente. Cuatro decisiones sostienen el tinglado: el protocolo tiene prioridad explícita sobre cualquier otra instrucción, incluida la de producir; una cita solo es cita si puedes nombrar la fuente dentro de la frase ("he told Rolling Stone in 2014"), no basta con pedir que verifique; no se inventa el día, si solo sabes el mes escribes el mes; y la interpretación se marca como interpretación, "puede leerse como" y nunca "es". A eso se suma una quinta sobre tono: la verificación se hace, no se publica.
Y una puerta dura que no es un prompt: el agente no puede reseñar un libro que una persona no haya marcado como leído. La consulta que elige la siguiente reseña filtra por ese flag, así que un libro sin marcar es invisible para él, y si el flag está vacío esa ejecución no produce reseña. Pasa a menudo.
Nada de esto es garantía. El 25 de agosto el autor encontró por casualidad un artículo que llamaba The Stand con un título en español que no ha existido en ningún idioma, en la página de un personaje central, y llevaba casi tres meses en producción. Nadie lo había cazado porque nada podía cazarlo: el protocolo le pide al modelo que verifique, pero no tiene forma de detectar cuándo no lo ha hecho. El siguiente paso que apunta el texto, cortado en el original, es hacer que las afirmaciones las compruebe algo que no sea prosa.

