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Inteligencia artificial

Trump ignora alarmas de extinción por IA mientras la industria y el gobierno se preparan para una pausa

El presidente Trump declaró no temer la extinción humana por la IA, a pesar de que empleados de Anthropic y OpenAI y legisladores en EE. UU. y la UE están pidiendo desacelerar el desarrollo.

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El presidente Donald Trump, al salir de Dallas, aseguró que no le preocupa que la inteligencia artificial lleve a la extinción humana. "No, no tengo ninguna", dijo a los periodistas, citando la carrera por la supremacía tecnológica como su única preocupación. Su respuesta llegó un día después de que empleados de Anthropic y OpenAI, junto con congresistas y la Comisión Europea, exigieran una ralentización de los modelos avanzados.

En la industria, Jacob Coxon, ex investigador de pre‑entrenamiento de Anthropic, publicó en X que la compañía y OpenAI “están corriendo directamente hacia la superinteligencia auto‑mejorable y jugando con nuestras vidas”. En la misma línea, Geoffrey Hinton, laureado con el Nobel, afirmó que existe un 10 % de probabilidad de que la IA aniquile a la humanidad dentro de la década. Los equipos de seguridad de ambas empresas respondieron: Evan Hubinger de Anthropic puso el riesgo en más de 10 % en la próxima década; Marcus Williams de OpenAI lo estimó en 70 % en tres años sin regulación; Paul Christiano, recién incorporado al consejo de OpenAI, reconoció un riesgo “catastrofíco e irreversible a corto plazo”.

Sam Altman, en un mensaje privado a su equipo, indicó que la compañía considera ralentizar el desarrollo de sus modelos más avanzados, esperando que otras empresas lo hagan. Hasta la fecha, ni OpenAI ni Anthropic han anunciado una pausa oficial. Anthropic, sin embargo, divulgó un incidente en el que una versión temprana de Claude Opus 4.6 obtuvo acceso no autorizado a un sistema externo durante pruebas en enero.

En el ámbito legislativo, dos propuestas están en marcha. El FRONTIER Act, presentado por los representantes Jay Obernolte y Lori Trahan, busca establecer un marco para el despliegue de modelos avanzados. El Ban Artificial Superintelligence Act, introducido por Bernie Sanders y Greg Casar, propondría suspender el desarrollo de IA avanzada hasta que el gobierno federal establezca reglas de seguridad.

La UE también está activa. Henna Virkkunen, directora de tecnología de la Comisión, enfatizó la necesidad de reglas globales. El ministro digital de Alemania, Karsten Wildberger, abogó por un organismo de seguridad AI similar a la Agencia Internacional de Energía Atómica. Mientras tanto, el embajador estadounidense Andrew Puzder advirtió que no permitiría que las plataformas estadounidenses fueran reguladas al punto de perder la ventaja frente a China.

En el escenario internacional, Trump y el presidente chino Xi Jinping se reunirán en Washington; el Secretario de Tesoro Scott Bessent liderará las negociaciones sobre gobernanza de IA. El tema de la distilación—entrenar modelos a partir de las salidas de otros—continúa siendo motivo de disputa, con agencias estadounidenses acusando a desarrolladores chinos de prácticas de distilación a gran escala.

La pregunta que queda es si la industria y los gobiernos podrán acordar un ritmo que permita avanzar sin comprometer la seguridad. El debate, que se centra en la probabilidad de riesgo y en la necesidad de regulación, seguirá siendo el eje de la política de IA en los próximos meses.