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Inteligencia artificial

Spacio en la órbita baja: SpaceX y China despliegan data centers orbitales para IA

El cálculo de IA se traslada a la órbita baja. SpaceX y China compiten para controlar la infraestructura computacional en el espacio.

3 min de lecturaDev.to0 vistas

La infraestructura de inteligencia artificial está saliendo de las cámaras blancas de Wisconsin y Virginia para instalarse en la órbita baja terrestre. No se trata de una utopía futurista: en los últimos nueve meses, actores estadounidenses y chinos han desplegado hardware de cómputo real en el espacio, transformando la capa orbital en un nuevo frente de la guerra por el control de la IA.

El punto de partida fue modesto. En noviembre de 2025, la startup Starcloud, respaldada por Nvidia, ejecutó el modelo Gemma de Google sobre una sola GPU H100 a bordo de un satélite. Era una demostración de concepto. Para marzo de 2026, lanzaron Starcloud-1, un satélite de unos 50 kilogramos que funcionaba como el primer nodo de cómputo de grado data center en el espacio. Nvidia aceleró la curva al presentar en GTC 2026 el módulo Vera Rubin Space-1, diseñado para entregar hasta 25 veces el rendimiento de IA de una H100 en condiciones espaciales.

La parte de software también avanzó. En julio de 2026, un satélite operó el primer sistema de IA multimodal (visión y lenguaje) de forma autónoma en órbita, identificando objetivos en tiempo real. Esto cambia la arquitectura: la estación de tierra deja de ser un cuello de botella y pasa a ser simplemente un endpoint. La inferencia ocurre donde están los datos, en el cielo.

Mientras tanto, China no se queda atrás. En julio de 2026, Shanghai Xingshu Tiansuan Space Technology lanzó los primeros satélites de su plan de 1.000 unidades, el primer despliegue operativo a escala de constelación para un data center orbital de IA en el país. A diferencia de la vía privada estadounidense, el enfoque chino está respaldado por el gobierno municipal, lo que agiliza la coordinación regulatoria y el uso del espectro.

El movimiento que define este nuevo orden es la fusión de SpaceX y xAI, cerrada en febrero de 2026 por 1,25 billones de dólares (1.250 trillones de dolares). La lógica es la integración vertical: unir la infraestructura de Starlink, los modelos de Grok y el cómputo de xAI en un negocio unificado. En junio, SpaceX solicitó a la FCC la autorización para Starmind, una constelación de hasta un millón de satélites de IA con una potencia computacional orbital de 100 gigavatios. Es la mayor reclamación regulatoria de cómputo orbital de la historia.

El diseño del satélite AI1, con un ala de 70 metros y un payload de cómputo de entre 120 y 150 kilovatios, apunta a lanzamientos a finales de 2027. Los acuerdos de cómputo anualizados firmados con Anthropic y Google, valorados en unos 26.000 millones de dólares, confirman que la demanda es real y que el cielo se está convirtiendo en una capa crítica de la infraestructura de TI.

Para los arquitectos de sistemas, la implicación es clara: el edge computing ya no se limita a la periferia de la red terrestre. La latencia de ida y vuelta a tierra empieza a ser un factor de diseño que se puede eliminar moviendo el cómputo al satélite. Las decisiones de espectro y fabricación que se toman ahora definirán quién controla esta capa durante las próximas décadas.