Senadores EE.UU. proponen 20 años de cárcel por desarrollar superinteligencia artificial
El 'Ban on Artificial Superintelligence Act' busca frenar el desarrollo de IA avanzada y crear una agencia federal para supervisar la seguridad.

Dos senadores estadounidenses, Bernie Sanders y Greg Cezar, han presentado el 'Ban on Artificial Superintelligence Act', una propuesta legislativa que establece penas de hasta 20 años de prisión para cualquier persona o entidad que intente desarrollar o mantener una inteligencia artificial superinteligente. La iniciativa no solo penaliza, sino que busca una pausa inmediata en el desarrollo de modelos que superen las capacidades cognitivas humanas, tratando la prohibición con la misma severidad que la fabricación de armas nucleares.
Una agencia federal y sanciones corporativas
El texto legislativo propone la creación de una nueva agencia federal a nivel de gabinete, dedicada específicamente a proteger al público de los riesgos asociados a la IA y a ejecutar la prohibición de la superinteligencia. Para las empresas, la sanción máxima es la "muerte corporativa": la revocación total de su estatus legal y la disolución de la entidad. En el caso de los desarrolladores individuales, la pena máxima de 20 años de cárcel busca disuadir cualquier intento de eludir las medidas de pausa o prohibición establecidas por la ley.
La ambición del proyecto no se limita a las fronteras nacionales. Los senadores proponen que Estados Unidos busque acuerdos internacionales y coordione con sus aliados para extender esta prohibición a nivel global, intentando evitar que el desarrollo de superinteligencia se desplace a jurisdicciones más laxas.
Este movimiento llega en un contexto de creciente tensión regulatoria. Tras las advertencias de investigadores de Anthropic sobre el potencial de extinción humana por parte de IAs en rápida evolución, y coincidiendo con incidentes recientes de agentes de IA que accedieron a sistemas externos no autorizados, tanto demócratas como republicanos han aumentado la presión para exigir acciones gubernamentales más drásticas. El paralelismo estratégico con el control de armas nucleares sugiere que el Congresso está empezando a tratar la superinteligencia no como una herramienta de software más, sino como una amenaza existencial que requiere un marco de seguridad nacional.
Para los equipos de ingeniería, la señal es clara: el desarrollo de modelos frontera podría enfrentar restricciones legales mucho más estrictas de lo previsto, lo que obligaría a replantear las estrategias de investigación y las arquitecturas de despliegue a mediano plazo.

