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Redox OS estrena una API tipo io_uring, soporte NUMA inicial y QEMU funcionando

El sistema operativo open source escrito en Rust publica su informe de agosto con una API de anillo para E/S, NUMA incipiente, arranque dual junto a Linux y multicore en AArch64.

2 min de lecturaPhoronix0 vistas

Redox OS ha publicado su informe mensual de agosto y en la lista aparecen varias piezas que el proyecto llevaba tiempo persiguiendo: una API de comunicación por buffer en anillo al estilo de io_uring, soporte inicial de NUMA y un QEMU que ya arranca sobre el sistema. También se puede instalar Redox en arranque dual desde Linux.

Anillo de E/S y memoria

La pieza con más consecuencias para el rendimiento es esa API de anillo, que sigue el modelo que Linux popularizó con io_uring. Sirve para que los controladores que la implementen muevan E/S con menos ida y vuelta, y el ejemplo que pone el proyecto es el almacenamiento NVMe. Es el tipo de cambio que no se nota en una captura de pantalla pero sí en una prueba de disco.

El soporte de NUMA es inicial, así que nadie espere todavía un reparto fino de memoria entre nodos. Aun así, es el primer paso para que el planificador y el subsistema de memoria entiendan que no toda la RAM está a la misma distancia de cada núcleo.

QEMU arranca, pero sin aceleración

QEMU ya funciona sobre Redox, con una salvedad importante: no hay nada equivalente a la aceleración de máquina virtual de KVM. Quien lo use para levantar un sistema invitado debe contar con que irá muy lento. Sirve para probar y para depurar, no para medir.

En ARM64, la versión para AArch64 ha ganado soporte inicial de varios núcleos de CPU, un punto de partida para aprovechar hardware moderno en esa arquitectura.

El resto del mes se resume en tres cifras y una lista: la sobrecarga del IPC baja alrededor de un 5%, el binario del kernel encoge y varios controladores reciben mejoras. Los detalles completos están en las notas mensuales del proyecto.

Redox lleva años construyendo un sistema operativo completo en Rust, con su propio kernel, sus controladores y su pila gráfica, sin depender del árbol de Linux. Nada de esto lo coloca a competir por un servidor de producción, pero cada mes amplía la superficie donde se puede arrancar: más arquitecturas, más virtualización, más hardware de almacenamiento. A quien sigue proyectos de sistemas operativos alternativos le interesa sobre todo esa acumulación, porque es la que decide si dentro de un año hay algo instalable o solo una demo.