Plummer explica la clave FCKGW de Windows XP y el cifrado de Microsoft Bob
Dave Plummer, exingeniero de Microsoft, ha contado por qué la clave FCKGW instalaba Windows XP sin activación y qué papel jugaba Microsoft Bob en la validación.

FCKGW-RHQQ2-YXRKT-8TG6W-2B7Q8. Cualquiera que montara PCs a principios de los 2000 reconoce esa cadena: es la clave de Windows XP que instalaba y arrancaba el sistema con un solo CD y sin pasar por activación. Dave Plummer, ingeniero jubilado de Microsoft, ha explicado en X de dónde salía y por qué la compañía no la cerró antes. El detalle más raro del relato es que la validación de copia se apoyaba en unos 10 MB de datos cifrados de Microsoft Bob.
Retail y Volume no eran lo mismo
Plummer empieza deshaciendo un malentendido: del XP original no salió un único soporte. Había medios Retail, para quien compraba el sistema en una tienda, y medios Volume, reservados a partners y OEM que instalaban Windows en miles de máquinas y no podían activar cada una durante la instalación. Esa segunda vía explica que una clave como FCKGW funcionara en cualquier equipo sin llamar a Microsoft: no hacía nada que no estuviera previsto para una licencia por volumen, solo que fuera de su sitio.
El post no entra en cómo se generaban esas claves ni en el algoritmo que las validaba, y no hay código ni demo que acompañe a la explicación. Lo único que se desliza sobre el mecanismo es el uso de datos cifrados de Microsoft Bob como material de comprobación: unos 10 MB empaquetados en el propio sistema. Desde el punto de vista de la ingeniería tiene cierta lógica. Es contenido que ya viaja en el disco, que no le sirve de nada al usuario y que a nadie le apetece tocar.
Por qué importa
Que la clave más famosa de la historia de Windows acabara siendo una clave legítima de licencia por volumen dice bastante de cómo se diseñó la activación: la frontera entre edición de tienda y edición corporativa era una decisión comercial, no técnica, y la protección se construyó alrededor de esa línea. Veinte años después el modelo sigue en pie, con organizaciones que activan volúmenes enteros contra un servidor interno en lugar de máquina a máquina, y con la clave suelta como la pieza más débil de cualquier esquema de licencias. Por qué se eligió ese material y no otro sigue siendo una historia que solo puede contar quien estuvo dentro.
