PiKVM y BeaconKVM: KVM sobre IP con una Raspberry Pi para rescatar servidores
El fabricante de BeaconKVM compara su KVM sobre IP, con versión para Raspberry Pi, contra PiKVM: acceso remoto sin VPN y consola web frente a una imagen oficial limitada a red local.

BeaconKVM es un KVM sobre IP nuevo que sus creadores han puesto cara a cara con PiKVM en una comparativa que firman ellos mismos. La empresa viene del mundo del SD-WAN y ha adaptado uno de sus routers para que haga de KVM; hay versión para Raspberry Pi además de la de hardware propio. PiKVM, el nombre de referencia del sector, también se puede levantar sobre una Pi sin comprar nada al fabricante.
Un KVM sobre IP emula teclado, ratón y monitor de la máquina objetivo y te los sirve en el navegador. La diferencia con el escritorio remoto es que aquí los periféricos no dependen del sistema operativo: si el servidor ha cascado, sigues viendo la pantalla. El ejemplo que dan es la pantalla azul de Windows, que en un KVM sobre IP se ve y por escritorio remoto no, porque el software remoto necesita que el sistema esté vivo para atender la conexión. No compiten, resuelven cosas distintas: el escritorio remoto es comodidad, el KVM es no tener que coger un avión hasta el CPD.
PiKVM
PiKVM se instala flasheando su imagen oficial. Hace falta una Raspberry Pi 4B, un cable de alimentación por GPIO, una captura de vídeo —vale un USB capture card— y cables varios. Se abre su IP en el navegador y ya está. El autor destaca lo completa que es la interfaz (atajos, pegado de texto, control ATX) y lo suave que va, con el detalle de los dos cursores en pantalla: el de la máquina controlada y el del propio PiKVM.
Los peros: al ser una imagen se lleva un dispositivo entero y no vale reciclar una Pi que ya esté trabajando. El acceso es solo por red local; para llegar desde fuera hay que montar Tailscale u otra VPN, y ahí la barrera sube. Y usa MJPEG, que en local va bien pero por internet se come el ancho de banda. La versión de hardware combina H.264 y MJPEG, aunque el autor no la ha probado.
BeaconKVM
Lo que venden es acceso remoto de serie, sin VPN que montar, heredado de su red SD-WAN, más una consola web para gestionar varios equipos y lanzar sesiones desde ahí. Con hardware propio, la puesta en marcha es conectar corriente y red y escanear un QR. La versión para Raspberry Pi existe, y según ellos no hay diferencia de funcionalidad con la de hardware.
Y ahí se acaba la parte útil: el texto se corta justo cuando prometía contar en qué es peor BeaconKVM que PiKVM, que era lo único que no se podía adivinar.
Un KVM sobre IP no es un juguete de laboratorio: es lo que permite reinstalar un servidor en remoto sin desplazarse, y eso explica su precio. La pregunta que queda es qué red usas para llegar a la máquina cuando la que se ha caído es tu propia red. El repositorio de BeaconKVM y el proyecto PiKVM siguen abiertos para quien quiera montarlo y sacar sus propias conclusiones.
