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Penpot 2.18 llega con un plan Enterprise y trazo a ruta editable

La versión 2.18 del editor vectorial añade conversión de trazo a ruta sobre el renderizador WebGL y estrena un plan de pago con permisos, proveedores de identidad y administración centralizada.

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Penpot 2.18 ya está fuera. La versión añade conversión de trazo a ruta para quienes usan el nuevo renderizador WebGL, menús desplegables en la barra de herramientas para las utilidades de formas y dibujo libre, y muestra los nombres de las fuentes en el selector con su propia tipografía. En el mismo movimiento, el proyecto presenta Penpot Enterprise, un plan de pago dirigido a organizaciones que necesitan permisos avanzados, opciones de proveedor de identidad y administración centralizada.

Open core, con la puerta de atrás en la gestión

Penpot mantiene el discurso de siempre: el producto central sigue siendo gratuito, sin límites y open source. Lo que se vende no es el editor, sino lo que lo rodea cuando se despliega en una empresa: control de accesos granular, autenticación contra el directorio corporativo y una consola desde la que gobernar cuentas y equipos. Es el patrón habitual del open core, y el punto donde conviene leer la letra pequeña antes de meterlo en producción. El anuncio no detalla precios ni qué licencia cubre exactamente el plan Enterprise.

Para quien administra una instancia autoalojada, el interés está en esas dos piezas: los permisos y el proveedor de identidad. Son justo las costuras que suelen obligar a mantener un fork o a montar parches propios cuando la herramienta no los trae de serie.

Lo demás es trabajo de editor. El trazo a ruta sobre el renderizador WebGL permite convertir una línea dibujada con grosor en una forma con contorno editable, algo que en diseño vectorial se usa para preparar iconos, logotipos o cualquier figura que acabe exportada a SVG. El matiz importa: la función va atada al renderizador WebGL, así que quien siga con el motor antiguo no la tendrá. Los menús desplegables para formas y dibujo libre son reorganización de interfaz, y que las fuentes del selector aparezcan con su propia tipografía es comodidad pura para elegir sin adivinar.

Penpot lleva años colocándose como la alternativa open source a Figma, y esa es su carta. Que el negocio se construya sobre la capa de administración y no sobre recortar el editor es buena señal para quien lo autohospeda. Queda por ver qué pasa con esa frontera: si las funciones de empresa empiezan a filtrarse hacia arriba con el tiempo, tendremos el problema clásico. Por ahora, la 2.18 se puede probar sin pagar nada.