Países Bajos estudia dejar Windows y llevar NixOS a sus equipos públicos
El programa DAWO arranca con un piloto en ocho gobiernos locales y busca en el software libre europeo una alternativa al escritorio de Microsoft

El gobierno neerlandés quiere quitarse Windows de encima. Ha puesto en marcha el programa DAWO (entorno de trabajo digital autónomo gubernamental) para sustituir el sistema de Microsoft por alternativas de código abierto, y el candidato que suena con más fuerza es NixOS. La migración está en fase temprana: ocho gobiernos locales participarán en un piloto con el que se probará el terreno antes de comprometer nada a mayor escala.
NixOS no es una elección improvisada. Ya se han testado openSUSE y Fedora en el mismo contexto, y el proyecto encaja con el criterio de soberanía que se ha impuesto la administración: la distribución nació del trabajo del desarrollador neerlandés Eelco Dolstra y su fundación tiene sede en Países Bajos. Para quien no la tenga en el radar, se caracteriza por describir todo el sistema en archivos de configuración declarativos, algo que encaja bien con despliegues reproducibles y con parques de equipos que se quieren gestionar igual, no uno a uno.
Europa como catálogo
La operación no se limita al sistema operativo. El gobierno neerlandés también está peinando el mercado europeo en busca de suites ofimáticas y entornos de trabajo alternativos, y tiene dos nombres apuntados: La Suite, impulsada en Francia, y openDesk, el proyecto alemán. La idea es no cambiar una dependencia por otra y montar la pila completa con proveedores sobre los que tenga algún tipo de influencia regulatoria.
El movimiento no es aislado. Alemania, Francia y Estonia han puesto en marcha iniciativas parecidas, todas con el mismo argumento de fondo: la geopolítica se ha complicado y las administraciones públicas no quieren que su trabajo diario dependa de una empresa extranjera sujeta a decisiones que no controlan.
Lo que falta por resolver
Para quien administra un parque de equipos, el titular es lo fácil. Lo difícil viene después y todavía no hay respuestas: qué pasa con la suite ofimática que usa el personal, cómo se integra la gestión de identidades corporativas, qué herramienta sustituye a los sistemas de despliegue y actualización masiva, y cuánta formación hay que meter a empleados que llevan años con la misma interfaz.
NixOS tiene ventajas evidentes en automatización y reproducibilidad, pero también una curva de aprendizaje que en un escritorio de usuario final pesa más que en un servidor. El piloto de esos ocho gobiernos locales es justo lo que hay que mirar: si sale bien, el debate deja de ser ideológico y se convierte en un caso de migración documentado, que es lo que el resto de administraciones necesita antes de copiar la idea. Por ahora, todo esto es un anuncio sin calendario, sin cifras de coste y sin demo pública.

