OpenJDK 27 se mide contra JDK 8: repaso de rendimiento a todas las versiones mayores
Un análisis compara el rendimiento de OpenJDK 27 con el de todas las versiones mayores anteriores, hasta el JDK 8. No hay cifras adelantadas.
Alguien ha vuelto a medir el rendimiento de OpenJDK justo después de la publicación de la versión 27, y esta vez ha ido más atrás de lo habitual: hasta el JDK 8. No es la típica comparación de la entrega nueva contra la anterior, sino un repaso a todas las versiones mayores que han salido desde entonces. Quien lo ha hecho admite que llevaba años sin mirar el rendimiento de la plataforma y que el ejercicio se le fue de las manos.
Qué hay y qué no
De momento no hay cifras. Lo que se conoce es el alcance: pruebas sobre las versiones mayores de OpenJDK, desde el JDK 8 hasta el 27. Nada de metodología detallada, ni de qué carga de trabajo se ha usado, ni de si hay comparación entre recolectores de basura o entre máquinas virtuales distintas. Eso importa, porque un benchmark de Java sin contexto de carga dice poco: lo que va rápido en una prueba sintética de cálculo puede comportarse de forma muy distinta en un servicio con mucha asignación de memoria o con contenedores y heap ajustados al milímetro.
El interés del ejercicio está en el rango que cubre. Entre JDK 8 y OpenJDK 27 hay casi una década de cambios en el JIT, en la recolección de basura, en el arranque y en la forma en que la máquina virtual entiende los límites de un contenedor. Muchas empresas siguen ancladas en la 8 por dependencias y por miedo a la migración, y las versiones LTS intermedias —11, 17, 21 y 25— son los escalones naturales. Tener una foto del rendimiento relativo de todo ese recorrido resulta más útil que saber cuánto mejora la última entrega respecto a la penúltima.
Tampoco es lo mismo compilar y ejecutar con la misma versión que hacerlo con otra. El rendimiento de una aplicación Java se decide en la combinación de bytecode, JIT y runtime, y el resumen publicado no detalla cómo se ha resuelto esa parte.
Hasta que se puedan leer los números, lo aprovechable es saber que alguien ha vuelto a poner el termómetro sobre el salto generacional de la plataforma. Para quien tenga una migración pendiente, la cifra que de verdad cuenta no es la media de un benchmark, sino cómo se comporta su propia aplicación; esto sirve, como mucho, para decidir si merece la pena montar la prueba.

