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Inteligencia artificial

OpenAI frena Astra por riesgo ciber; la IA diseña ruta a Alfa Centauri para 2029

Seguridad y cosmos lideran la agenda tech. Mientras una IA calcula trayectorias interestelares, otra amenaza con automatizar ataques críticos.

3 min de lecturaMIT Technology Review0 vistas

OpenAI ha decidido restringir el acceso a su próximo modelo, Astra, por considerarlo un riesgo cibernético "crítico". Las pruebas internas revelaron que la herramienta podría automatizar ataques complejos, cruzando por primera vez el umbral de seguridad que la propia empresa define como límite inaceptable. La compañía aplica ahora medidas de seguridad adicionales antes de cualquier despliegue amplio.

Mientras tanto, en el otro extremo del espectro tecnológico, la inteligencia artificial ayuda a planificar un viaje que durará 80.000 años. La organización sin ánimo de lucro Fermi Explorer Mission anunció ayer su intención de lanzar una nave espacial hacia Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano, para finales de 2029. La trayectoria no la diseñaron ingenieros humanos, sino un sistema de IA desarrollado por el laboratorio de física PSI. Es una maniobra audaz para alcanzar un objetivo a 4,4 años luz de distancia.

El estado de la industria

La tensión entre el poder de la IA y los riesgos asociados domina la semana. OpenAI advierte que estos problemas de seguridad podrían reflejar fallos culturales más profundos dentro de la industria. Marius Hobbhahn, CEO del grupo de investigación Apollo Research, resumía la preocupación en una frase clara: "Si construyes una entidad muy más inteligente que tú, mejor que esté de tu lado". Hay una urgencia creciente por controlar a estas creaciones antes de que alcancen una superinteligencia.

Los conflictos de interés también salen a la luz. Emil Michael, el funcionario del Pentágono encargado de la IA militar, ha vendido sus acciones en Perplexity por hasta 25 millones de dólares. No es la primera vez; anteriormente vendió acciones de xAI tras la adopción de Grok. Los analistas sugieren que el Pentágono se está comportando cada vez más como una firma de capital riesgo.

En el frente del hardware y la infraestructura, GoPro ha pivotado radicalmente. La fabricante de cámaras se fusiona con Starman Optical para entrar en el mercado de los centros de datos de IA, lo que ha disparado sus acciones un 40%. Por otro lado, la resistencia pública a los grandes servidores sigue creciendo. Un concejal de Misisipi perdió su escaño porque los votantes se opusieron a los miles de millones en beneficios fiscales que aprobó para centros de datos.

Google prepara el lanzamiento de Gemini 3.8 Flash, un modelo que, según las pruebas, podría rivalizar con OpenAI y Anthropic en la generación de código. La guerra de modelos continúa, aunque algunos expertos siguen escépticos sobre la confianza plena en la programación asistida por IA.

En ciencia pura, nuevos hallazgos sugieren que se han detectado por primera vez indicios de partículas de materia oscura. Es un avance monumental, pero la comunidad científica pide cautela: se necesita más evidencia para confirmar el descubrimiento.

El sector de la salud biológica también entra en la alarma. Microsoft advierte que la IA podría crear amenazas de "día cero" en biología, es decir, armas biológicas desconocidas hasta su uso. Varios grupos de la industria IA se están movilizando para limitar estos riesgos, viendo la biología como el próximo gran desafío de seguridad.

En noticias más terrestres, el Ejército de EE. UU. derribó tres drones cerca de la frontera con México utilizando un láser capaz de detectar, rastrear y destruir objetivos con luz. Y en el mapa digital, Google y Apple han actualizado sus aplicaciones para reflejar la orden de Trump de renombrar el Golfo de México como "Lago América", mientras MapQuest se negó, lo que provocó un aumento de más de diez veces en sus descargas.

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