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OpenAI dice que un modelo interno sin publicar resolvió un problema del Milenio

La compañía afirma que su modelo resolvió Navier-Stokes con 10.000 agentes en 88 horas, pero dos matemáticos sostienen que la idea partió de su trabajo.

2 min de lecturaThe Rundown AI0 vistas

OpenAI ha publicado la demostración de un modelo interno que todavía no ha lanzado al mercado y asegura que con ella queda resuelto Navier-Stokes, uno de los siete problemas del Milenio que llevan asociado un premio de un millón de dólares. La compañía sostiene que ese modelo es «significativamente más capaz» que GPT-6 Astra, presentado hace menos de una semana.

10.000 agentes durante 88 horas

El método que describe OpenAI pasa por lanzar unos 10.000 agentes en paralelo sobre el modelo sin publicar. Trabajaron 88 horas hasta dar con la demostración. La empresa calcula que el cómputo costó «millones de dólares». Sam Altman lo calificó como «uno de los momentos más asombrosos de mi historia en OpenAI».

Lo que no hay es una demo ni un artículo revisado por pares: todo se apoya en la palabra de la compañía, que no ha enseñado nada verificable fuera del texto publicado.

El choque por el crédito

Antes de que OpenAI moviera ficha, dos matemáticos llevaban un año recorriendo un camino parecido. Levent Alpöge, de Anthropic, y Tristan Buckmaster, de la Universidad de Nueva York, metían borradores en Codex y publicaron resultados parciales la noche anterior a los de OpenAI. Buckmaster afirmó después que OpenAI solo arrancó al conocer su trabajo, y que la empresa nunca le aclaró si sus borradores de Codex sirvieron para entrenar el modelo.

OpenAI responde que «no vio nada de su trabajo» y que «no se accedió a datos de ningún usuario en concreto», aunque admite que no puede descartar que los datos de uso hayan mejorado sus modelos. Es la misma zona gris que rodea a cualquier servicio que aprende con lo que pasa por sus herramientas.

El resultado, si se sostiene, eleva el techo de lo que se creía que podía hacer un modelo este año. Para quien decide compras o arquitecturas, el dato tiene dos lecturas: hay un modelo en la recámara mejor que el que la compañía acaba de poner a la venta, y una demostración así se paga en millones de dólares de cómputo, no en horas de ingeniero.

El problema es que la pelea por el crédito ha tapado el hallazgo. Quien quiera comprobar el resultado tendrá que conformarse, de momento, con la versión de la empresa que lo ha anunciado.