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OpenAI afirma resolver el problema Navier‑Stokes en 88 horas, generando polémica en el mundo matemático

El gigante de la IA anunció haber encontrado una solución al enigma de los Navier‑Stokes en menos de 88 horas, pero el anuncio se vio empañado por acusaciones de espionaje y violaciones de normas académicas.

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OpenAI publicó el 9 de septiembre que su modelo interno logró resolver el problema de los Navier‑Stokes en 88 horas, empleando un enjambre de aproximadamente 10.000 agentes de IA. La solución se presentó como un hito, aunque la compañía añadió que no pretende reclamar el premio de un millón de dólares otorgado por el Clay Mathematics Institute.

El anuncio no tardó en provocar controversia. El profesor Tristan Buckmaster de la Universidad de Nueva York sostuvo que OpenAI había contactado con él para preguntar cuándo comenzaron a trabajar en el problema y sobre qué datos se entrenó su modelo. La conversación terminó de manera tensa, con un investigador de OpenAI diciendo: "Si no quieres que sea amable, entonces no tengo que serlo". Buckmaster denunció que la compañía habría accedido a sus sesiones de Codex, aunque OpenAI ha negado rotundamente haber utilizado datos de usuarios, admitiendo únicamente la posibilidad de que datos desidentificados de uso de sus productos hayan influido indirectamente.

El contexto de la disputa se remonta a los rumores que, según OpenAI, llegaron a través de Twitter de que otros investigadores estaban avanzando en problemas de los Millennium Prize. Según el investigador Sébastien Bubeck, la compañía se puso a trabajar con la premisa de "¿por qué no intentarlo?". Más tarde se enteró de que los rumores se referían a Buckmaster y al investigador de Anthropic, Levent Alpöge.

Saha, profesor de matemáticas en la Universidad de Queen Mary, describió la conducta de OpenAI como algo que "los matemáticos no suelen hacer", subrayando la importancia de la transparencia y la confianza en la disciplina. El debate también gira en torno al hecho de que la solución fue presentada sin una publicación académica tradicional, lo que dificulta la trazabilidad de la procedencia del trabajo.

A pesar de las acusaciones, OpenAI mantiene que la solución fue generada exclusivamente por su modelo interno y que no se ha utilizado información personal de usuarios. La comunidad matemática sigue dividida: algunos ven la velocidad como un avance tecnológico, mientras que otros temen que el método de OpenAI pueda establecer un precedente poco ético.

La comunidad académica está atenta a cómo evolucionará esta situación. El Clay Mathematics Institute aún no ha adjudicado el premio y, según OpenAI, no tienen intención de reclamarlo. Lo que queda por ver es si la solución se someterá a revisión por pares y cómo afectará las normas de investigación futura.

OpenAI anuncia la solución de Navier‑Stokes

Problema de Navier‑Stokes en el Clay Mathematics Institute