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Inteligencia artificial

Nvidia restringe el uso de los modelos de Anthropic y OpenAI en casa

La compañía reserva esos modelos frontera para proyectos poco sensibles y deriva lo confidencial a su Nemotron; clientes como Booz Allen o Novo Nordisk aplican cautelas parecidas.

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Nvidia ha dejado de dar a los modelos frontera de Anthropic y OpenAI acceso a lo que de verdad le importa. La compañía limita esas herramientas a proyectos de baja sensibilidad, como el desarrollo de software abierto, y dirige sus asuntos más delicados a Nemotron, su modelo propio. No es un caso aislado: Palantir y el contratista de defensa Booz Allen Hamilton se han movido en la misma dirección, según una información de The Information.

El detonante

El origen de la incomodidad está en un cambio de política que Anthropic aplicó en junio: la empresa pasó a retener datos de clientes durante 30 días para detectar abusos. Anthropic sostiene que esa información nunca se usa para entrenar modelos, pero a buena parte de sus clientes corporativos no les basta con la promesa. La salida que han elegido es simple: lo sensible no entra en el modelo de terceros.

Booz Allen Hamilton ha tomado medidas parecidas y además exige protecciones contractuales más duras. La teleco C Spire firmó con OpenAI y con Anthropic acuerdos que prohíben entrenar con sus datos, pero admite que el contrato sigue permitiendo recoger información técnica de uso. Novo Nordisk ha ido más lejos: mantiene Claude para algunas tareas y a la vez prohíbe meter datos propietarios en el modelo.

La oportunidad de Microsoft

Microsoft ha visto el hueco y vende entornos de nube aislados donde los modelos corren sobre servidores gestionados en privado y no se manda nada a proveedores externos. El aislamiento tiene precio: hay clientes sopesando despliegues de varios millones de dólares, una factura que solo se justifica si se manejan datos regulados o clasificados.

Lo que está en juego es dónde acaba viviendo el dato corporativo cuando se usa IA generativa. Los proveedores de modelos construyeron su negocio sobre APIs que ven pasar cada petición, y ese diseño choca de frente con las áreas de seguridad y cumplimiento de sus clientes más grandes. Nadie ha puesto cifra todavía a lo que pierden Anthropic y OpenAI por estas restricciones, ni cuántas empresas están dispuestas a pagar el sobrecoste del despliegue privado. Lo que sí se ve es la dirección: los modelos que no se pueden meter en casa empiezan a quedarse fuera de los proyectos que más datos mueven.