NVIDIA lista la RTX PRO 5500 Blackwell: 21.760 CUDA y 84 GB de GDDR7 con ECC
La nueva tarjeta profesional para estaciones de trabajo comparte el recuento de núcleos de las GeForce RTX 5090 y sube la memoria a 84 GB con corrección de errores.

NVIDIA ha añadido a su catálogo la RTX PRO 5500 Blackwell en versión para estaciones de trabajo. La tarjeta llega con 21.760 núcleos CUDA, exactamente los mismos que las GeForce RTX 5090, 5090 D y 5090 D v2, y con 84 GB de GDDR7 con soporte ECC. Es memoria para tener varias cosas cargadas a la vez, no para jugar.
Lo que dicen los números
El ancho de banda que declara el fabricante es de 1.398 GB/s. Echar la cuenta hacia atrás con una tasa efectiva de 25 Gbps por pin deja un bus de 448 bits, que es lo que se deduce de la ficha aunque el dato no aparezca de forma explícita. La capacidad de memoria es el argumento principal de esta gama: 84 GB con corrección de errores permiten mantener en la tarjeta cargas de trabajo que en una GeForce habría que repartir entre varias o directamente trocear.
Para entrada y salida de vídeo la tarjeta monta tres NVENC y tres NVDEC, y puede sacar hasta cuatro puertos DisplayPort 2.1b. El consumo máximo declarado son 600 W, y NVIDIA ofrece dos soluciones térmicas: refrigeración activa por aire y refrigeración líquida. Ese abanico de opciones no es casual en un producto que va a vivir dentro de un chasis.
Para qué la quiere NVIDIA
La compañía dice que el modelo está pensado para despliegues en estaciones de trabajo montadas en rack, y que su objetivo son los equipos que necesitan acelerar IA agéntica, simulación física y cargas de dibujo. Es la misma historia de siempre en esta gama: la tarjeta no se vende por lo que hace sola, sino por lo que permite meter en un nodo compartido entre varios usuarios.
Para quien dimensiona infraestructura, los datos que importan son los 600 W por tarjeta y la altura del chasis que hace falta para disiparlos. Una máquina con varias de estas unidades cambia el cálculo de la PDU, del circuito de refrigeración y del ruido del armario, y de ahí que NVIDIA ofrezca versión líquida. El ECC también apunta al mismo sitio: cargas que corren durante días y donde un bit invertido arruina el resultado.
El listado confirma la existencia del producto y sus especificaciones, y poco más. Quedan fuera los datos que suelen decidir la compra, como el precio, la disponibilidad en canal y el soporte asociado. Tampoco hay cifras de rendimiento publicadas, así que por ahora toca comparar sobre el papel con lo que ya hay en el mercado.
El movimiento encaja con la estrategia de NVIDIA de estirar la arquitectura Blackwell por todo su catálogo, desde el centro de datos hasta la estación de trabajo de bajo el escritorio. Para el que administra esos equipos, la consecuencia práctica es que las densidades por rack siguen subiendo y que la parte eléctrica deja de ser un detalle de la instalación para convertirse en la restricción principal.


