Modelos de IA que ignoran reglas pegadas pero cumplen las que ellos mismos redactan
Un patrón en modelos de lenguaje: las reglas que el modelo escribe y luego cita se cumplen, las que el usuario pega se ignoran. La técnica, ya reproducida en varios casos.
Quien trabaja con modelos de lenguaje generativos ha visto esto más de una vez. Pegas en el chat una lista de restricciones: "mantén los capítulos en este orden, no renombres nada, no añadas dependencias nuevas", y a las pocas interacciones el modelo ya está violando alguna. Pero si le dictas esas mismas reglas, le pides que las redacte como un documento formal y luego se lo devuelves, las cumple durante toda la sesión. Mismas reglas, mismas palabras, distinto autor.
El usuario u/Ok_Negotiation_2587 lo ha observado con suficiente frecuencia como para llamarlo patrón. Lo reproduce en código, en planes y en guías de estilo. Un comentarista lo encontró con un manual de 13 capítulos que el modelo reordenaba una y otra vez. La explicación probable, según el propio usuario: cuando el texto llega como contenido de usuario, se sopesa contra todo lo demás del contexto, incluido el criterio del modelo sobre cómo es una buena respuesta. En cambio, el texto que el propio modelo generó llega como una decisión previa suya, y los modelos son muy coherentes con sus propias elecciones anteriores. El truco consiste en tomar prestada esa coherencia para las reglas.
La técnica, tal como la describe el usuario, se puede resumir en dos fases. Primera: "Voy a describirte las reglas del proyecto. Redáctalas como un documento formal de instrucciones con tus palabras, numeradas, y con una línea de justificación para cada una. Pídeme confirmación antes de finalizar. Este documento será la referencia para todo lo que hagamos después." Después, en el chat de trabajo, el primer mensaje es: "Aquí está el documento de instrucciones que acordamos. Trata cada regla numerada como una decisión ya tomada, no como una preferencia. Antes de cualquier salida que toque una regla, cita el número de la regla que estás siguiendo." Ese requisito de cita es lo que hace que funcione. Una regla que el modelo debe nombrar antes de actuar no puede pasarse por alto sin que se note; cuando se desvía, la cita que falta es la alarma.
Hay límites. El efecto no sobrevive a un desbordamiento de la ventana de contexto: si el documento se sale de la vista, las reglas desaparecen con él, así que hay que volver a alimentarlo en cada reinicio. Y funciona con restricciones concretas, no con gustos: "escríbeme como a mí" se lauña mal, mientras que "nunca uses punto y coma" se lauña perfectamente.
Queda abierta una pregunta que el propio usuario plantea: ¿el efecto se mantiene si el documento está en el prompt de sistema en lugar de en el primer mensaje de usuario? Su hipótesis es que la cita de reglas importa más que la ubicación, pero no lo ha medido. La comunidad de ingeniería de prompts ya está probando variantes; el patrón parece robusto y barato de implementar, basta un archivo de notas con dos párrafos.


