Microsoft pone contador al Copilot: suscripción más facturación por consumo
La compañía separa la IA del día a día, incluida en la licencia por usuario, del trabajo agéntico, que se cobra con Copilot Credits según el consumo.
Microsoft ha presentado su nueva superapp de Copilot con un modelo de precios que añade una facturación por consumo encima de la suscripción. La empresa lo llama una evolución: el asiento mensual se mantiene, pero todo lo relacionado con agentes y modelos más caros se paga según el uso. El contador, además, no es opcional para quien quiera esas funciones.
El esquema combina dos piezas. Por un lado, la licencia de suscripción por usuario y mes, que cubre lo que Microsoft llama IA del día a día: Copilot Chat y Copilot dentro de Word, Excel, PowerPoint, Outlook y Teams, con elección de modelo o el modo Auto, que decide por precisión, velocidad y coste. Por otro, la facturación por uso, que entra en juego cuando el cliente quiere trabajo agéntico. Ahí están Cowork, Code, Autopilot, las nuevas experiencias de agentes en SharePoint y los modelos frontera, entre ellos Astra y Fable.
Conviene subrayarlo: eso se suma a la suscripción, no la sustituye. La moneda de cambio son los Copilot Credits, que ya se usaban para servicios como Cowork; lo que cambia es el peso que ese mecanismo va a tener según Microsoft empuja Copilot hacia territorio agéntico.
Cuántos créditos se van depende de varios factores: el modelo elegido, cuánto contexto hay que recuperar, cuánto dura la tarea y qué herramientas invoca. Un trabajo de varios pasos consume más que uno simple, y ahí es donde el gasto se vuelve difícil de prever.
Límites, alertas y la cuenta de la mañana siguiente
Microsoft da a los administradores controles para que esto no se les vaya de las manos: las funciones por uso hay que habilitarlas mediante una política de facturación, y desde el centro de administración de Microsoft 365 se pueden fijar topes de gasto por organización y por usuario, configurar alertas y seguir el consumo. La compañía ha publicado la evolución del modelo de precios y la documentación de la facturación por uso con Copilot Credits.
Simon Baxter, de TechMarketView, señala que las organizaciones acostumbradas a saber cuánto les cuesta cada asiento tendrán que adoptar una mentalidad de consumo y la gobernanza de costes que la acompaña. Las nuevas herramientas de FinOps para gestionar políticas de gasto, aprobaciones de créditos y acceso a modelos apuntan a que Microsoft sabe que hará falta ayuda para vigilar el contador. Code y Autopilot son los casos más delicados: siguen trabajando una vez configurados, y un agente que actúa sin que nadie le escriba ya no está atado a una persona delante del teclado.
Para el sector público, acostumbrado a presupuestar por número de empleados, eso no encaja bien. Baxter pone el ejemplo del despliegue de Copilot en NHS England, con licencias repartidas entre 505.000 empleados y por tanto un coste previsible. Meter en el contador agentes que atienden reclamaciones o peticiones de acceso a la información deja a los trusts con un gasto variable y, al principio, sin historial con el que hacer previsiones.
No es la primera vez que el empaquetado de Copilot levanta suspicacias: la Autoridad de Competencia y Mercados británica abrió en julio una investigación sobre si se informó bien a los usuarios cuando Copilot se añadió a las suscripciones de consumo de Microsoft 365 y se les pasó a planes más caros salvo que eligieran la alternativa Classic, más barata. Esta vez la línea entre lo incluido y lo que se cobra aparte queda más clara, algo que gana importancia según Copilot pasa de ser un chatbot pegado a las aplicaciones a venderse como una superapp.


