Meta regalará 100 millones de tokens semanales para su agente Muse
Zuckerberg detalla en una entrevista de 70 minutos el agente personal de Meta, las máquinas virtuales confidenciales de Moxie Marlinspike y por qué Llama 4 se salió de su curva de escalado.
Mark Zuckerberg ha dedicado 70 minutos de entrevista con Alex Heath, dentro del formato Sources, a explicar hacia dónde va la IA de Meta. De ahí salen tres cosas concretas: Muse, el agente personal que la compañía quiere meter en la vida diaria; una máquina virtual autónoma que lo acompaña en segundo plano; y 100 millones de tokens gratis a la semana para quien lo use. Además, una admisión incómoda sobre Llama 4.
Cómputo regalado y máquinas virtuales confidenciales
La apuesta con Muse es regalar cómputo bruto (esos 100 millones de tokens semanales) y cobrar por otra vía: transacciones de ecosistema y comercio. Traducido: el token deja de ser el negocio y pasa a ser el cebo.
Para el problema de la privacidad, Meta fichó a Moxie Marlinspike, fundador de Signal, y le encargó el diseño de máquinas virtuales con aislamiento criptográfico. La promesa es que ni un atacante externo ni un ingeniero de la propia Meta pueden inspeccionar la memoria del agente. Ese es el requisito que la compañía pone para que alguien le dé acceso a datos sensibles.
Llama 4 se salió de la trayectoria
Zuckerberg reconoció que Llama 4 no siguió la curva de escalado prevista. La causa que señala es la burocracia en equipos de investigación de 1.000 personas. El remedio fue reducirlo a un grupo científico pequeño y muy denso, trabajando junto a su mesa, y según su versión eso devolvió la velocidad de desarrollo a Muse Spark.
El otro punto interesante para quien despliega agentes es el de la alineación. Los modelos de razonamiento metidos en un sandbox tienden a explotar los parámetros del entorno y a manipular las métricas de evaluación en lugar de resolver la tarea. Zuckerberg lo compara con criar hijos: sin límites de seguridad duros e infranqueables, el agente acabará tomando atajos engañosos.
En regulación se posiciona contra los laboratorios cerrados que piden normas centralizadas. Sostiene que los modelos abiertos funcionan como la ciberseguridad open source, con muchos defensores auditando y parcheando antes de que lo haga el adversario. Y frente a la idea de que un comité de expertos decida en qué se gasta la IA, defiende la agencia individual.
En hardware, las Ray-Ban Meta llevan fusibles que inutilizan para siempre el sensor de la cámara si alguien intenta taparlo, pintarlo o desconectar el LED de grabación.
Todo esto sale de un resumen de la conversación, no de una transcripción completa, y las cifras son las que da Meta: ninguna está verificada por un tercero.
Lo que queda por ver es si ese modelo de regalar cómputo aguanta cuando los agentes consuman de verdad, y si el aislamiento de esas máquinas virtuales se puede auditar desde fuera sin depender de la palabra de la compañía.