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Inteligencia artificial

Meryem Arik predice el futuro de la IA y la crisis de inferencia en 2030

La cofundadora de Doubleword advierte sobre el aumento de costes de inferencia y ofrece un panorama de lo que los adoptores tempranos deberán afrontar en 2030.

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Meryem Arik, cofundadora de Doubleword y experta en inferencia de alta velocidad, pronostica que el 2030 será un punto de inflexión para la IA en las empresas.

Durante su charla en QConAI 2030, Arik recordó su predicción de 2023 sobre la crisis de hardware para la inferencia, que resultó ser cierta cuando el precio de las GPU de NVIDIA aumentó 10 veces. En ese momento, ella observó que la demanda de inferencia estaba creciendo, pero que la oferta de GPUs no podía seguir el ritmo.

El núcleo de su discurso se centró en cuatro áreas críticas:

  1. Costes de tokens – En los últimos meses, empresas como Uber y J.P. Morgan han gastado cientos de millones de dólares en créditos de modelos. En 2026, el gasto en IA ya supera los 2 mil millones de dólares en el sector financiero y continúa acelerándose.
  2. Infraestructura – Se espera que las organizaciones migren a infraestructuras de inferencia dedicadas, con hardware optimizado y estrategias de multi‑tenencia para reducir costes.
  3. Agentes y automatización – La adopción moderada de agentes de IA, según Deloitte, es del 23 % de las compañías, pero la tendencia apunta a una expansión a casi el 60 % para 2030.
  4. Carreras – Los ingenieros de IA deberán dominar no solo modelos, sino también la orquestación de infraestructuras, la optimización de costes y la ética de los agentes.

Arik también desmiente la creencia de que los laboratorios de IA subsidian los tokens para luego subir precios. Con la evidencia de que los tokens se están volviendo más baratos, advierte que el gasto seguirá creciendo a medida que la demanda de inferencia se expanda.

La predicción más arriesgada es que, si se alcanza la AGI, “todos los pronósticos se vuelven irrelevantes”, y la charla terminaría con un comentario humorístico sobre abrir un negocio de lavado de autos.

Lo que queda por ver es cómo las empresas equilibrarán la necesidad de inferencia con la gestión de costes y cómo la regulación de la IA afectará a la adopción de agentes.