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Infraestructura

Los Emiratos rediseñan su macrocentro de datos de IA tras las amenazas de Irán

Abu Dabi abandona el campus único de diez millas cuadradas y reparte la primera fase de Stargate, de 30.000 millones de dólares, en varias sedes más pequeñas y defendibles.

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Los Emiratos Árabes Unidos han vuelto a la mesa de dibujo con el mayor proyecto de construcción de centros de datos de IA del Golfo. En lugar de un único campus de diez millas cuadradas, unos 26 kilómetros cuadrados de cómputo en mitad del desierto a las afueras de Abu Dabi, lo que se está diseñando ahora es una red de instalaciones más pequeñas repartidas por el país. El razonamiento es simple: un objetivo que no se puede fallar es un mal sitio donde construir.

El plan revisado lo adelantó Reuters a partir de seis personas a las que no identifica, entre ellas un cargo estadounidense y un diplomático occidental, además de ejecutivos del sector. Nadie ha confirmado si el nuevo plan director está aprobado ni qué hará con el coste y el calendario.

El detonante tiene fecha. En marzo, Irán lanzó misiles y drones contra estados del Golfo que albergan fuerzas estadounidenses. Dos centros de datos de Amazon Web Services en el país sufrieron daños en ese intercambio y sus servicios siguen afectados. Un mes después, las fuerzas armadas iraníes publicaron un vídeo que señalaba Stargate como objetivo, con un mapa en el que el emplazamiento aparecía junto a la base aérea de Al Dhafra, donde se estacionan aviones estadounidenses.

Búnkeres con GPUs

Las medidas que se discuten pertenecen más a la ingeniería militar que a la industria del data center: instalaciones bajo tierra, cargas de trabajo militares especialmente sensibles dentro de montañas, anillos de defensa antiaérea capaces de interceptar drones y misiles o de interferirlos electrónicamente, hormigón resistente a explosiones y duplicación de potencia y refrigeración para que perder una parte no tumbe el resto. Nada de eso es práctica habitual en un edificio cuyo trabajo principal es ejecutar GPUs.

Stargate UAE es la pata local de la sociedad que OpenAI opera con Oracle y SoftBank. La primera fase son 30.000 millones de dólares y un clúster de un gigavatio, con 200 megavatios previstos para este año, y el plan completo llega a cinco gigavatios. La lidera G42, el grupo emiratí controlado por el jeque Tahnoun bin Zayed al Nahyan, con Nvidia, Cisco y SoftBank al lado. Esa primera fase sigue adelante, según el informe, con modificaciones. OpenAI ya había pausado Stargate UK por el precio de la energía y la regulación, así que este es el segundo proyecto nacional del programa que tropieza con algo que no tiene nada que ver con la demanda de cómputo.

El problema técnico no es solo la bomba

Repartir un gigavatio entre varias sedes no es un intercambio neutro. Un entrenamiento grande quiere los chips cerca unos de otros, porque el cableado que los une forma parte de la máquina, y partirlo por el mapa cuesta rendimiento. Blindar instalaciones cuesta dinero y tiempo. Ninguna de esas dos facturas se ha hecho pública.

Hay además una segunda presión sobre el mismo proyecto. G42 ha pasado dos años deshaciendo su relación con Huawei y abriendo sus centros a la supervisión estadounidense para poder seguir comprando chips avanzados, y el siguiente paso sería una mayoría de capital estadounidense. El grupo también ha ido adquiriendo capacidad en Estados Unidos, incluido un edificio de oficinas reconvertido en Mineápolis. Construir más pequeño y más separado en casa mientras se compra espacio en un sitio más seguro fuera es la misma decisión tomada dos veces.

Abu Dabi lleva tiempo diciendo a los inversores que en su centro financiero hay 100.000 millones de dólares de capital de IA. Rediseñar el buque insignia para que aguante un misil no es el mensaje que acompañaba a esa cifra. Y hasta que el plan director no esté cerrado, nadie fuera del proyecto puede decir cuánto se retrasa todo esto.