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LibreOffice no meterá IA por defecto y explica bajo qué condiciones sí lo haría

The Document Foundation publica las seis condiciones que exigiría a cualquier integración de IA y confirma que hoy ninguna las cumple, así que la versión 26.8 sale sin ella.

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Un comentario en el anuncio de LibreOffice 26.8 preguntaba, medio en broma, si no tener IA se había convertido ya en una función más de la suite. La respuesta de The Document Foundation es que no hay tal rechazo de fondo, pero que ninguna integración disponible hoy cumple las condiciones que el proyecto exige para meter algo en la configuración por defecto. Así que en 26.8 no hay inteligencia artificial de ningún tipo: quien la quiera tendrá que instalarla aparte.

Las seis condiciones

El proyecto las enumera sin ambigüedad:

  • Ejecución bajo control del usuario. Se decide dónde corre la inferencia: en el equipo local, en infraestructura propia o en el servicio que cada cual elija. Un valor por defecto que redirige en silencio a un proveedor concreto no es una elección.
  • Nada sale del equipo sin autorización. Los documentos llevan historiales clínicos, expedientes judiciales, pliegos de licitación y datos de alumnos. El envío tiene que ser una decisión del usuario, no un comportamiento de fondo de la aplicación.
  • Cero telemetría, de ningún tipo. Si no se recogen datos de uso, tampoco para las funciones de IA.
  • Sin dependencia de un proveedor único. Una integración que solo funciona con la API de una empresa es un mecanismo de lock-in, se describa como se describa en las notas de la versión. Las interfaces deben ser abiertas e implementables por varios backends.
  • Sin concesiones en el formato. Lo generado va en ODF como cualquier otro contenido y conserva estructura, estilos y semántica. Un asistente que escupe formatos propietarios perpetúa el encierro del contenido.
  • Totalmente opcional. Instalable, desinstalable y ausente de la interfaz para quien no la use. Esto incluye a los administradores que despliegan miles de puestos y tienen prohibido por política interna autorizarla.

Con esa lista en la mano, no existe hoy ninguna integración que las cumpla todas y que pueda venir activada por defecto y con soporte durante todo el ciclo de vida de una versión. El propio proyecto aclara que es un juicio sobre el estado de la tecnología, no sobre el valor del sector.

Qué hay disponible mientras tanto

Quien quiera funciones de IA puede instalar alguna de las extensiones publicadas en el sitio de extensiones de LibreOffice o distribuidas por su cuenta. La mayoría habla con un modelo local a través de Ollama, LM Studio o cualquier endpoint compatible con la API de OpenAI, de modo que el documento no sale del equipo. Son componentes de terceros, en distintos grados de madurez, mantenidos por sus autores y no por la fundación. Toca evaluarlos como cualquier otra dependencia externa: mirar si hay configurado un endpoint en la nube y qué hace el proveedor con lo que recibe.

El motivo de fondo de esta postura tiene poco que ver con la técnica. Para quien vende suscripciones, un asistente de IA justifica una subida de precio y refuerza el argumento de mantener todos los documentos dentro de su propia infraestructura: la función y el modelo de negocio se sostienen mutuamente, así que integrarla no es solo atractivo, es casi obligatorio. The Document Foundation es una organización sin ánimo de lucro: no hay niveles de suscripción que proteger, ni ventas cruzadas, ni datos que monetizar.

Los criterios no son un no definitivo. La inferencia en local es cada vez más manejable en hardware estándar y los modelos abiertos mejoran a un ritmo que nadie esperaba. Si aparece un enfoque que cumpla las seis condiciones, se evaluará. Hasta entonces, la instalación por defecto no lleva IA. Para quien administre parques grandes, eso significa que la decisión sobre IA en el puesto de trabajo sigue siendo suya, y no un ajuste que aparece activado tras actualizar.