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Las GPU de Nvidia llevan hasta 40 núcleos RISC-V y uno de ellos ejecuta el driver

Un análisis técnico destaca que cada GPU de Nvidia integra entre 10 y 40 núcleos RISC-V para tareas ajenas al cómputo gráfico, y que uno asumió parte del driver en 2018.

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Nvidia lleva años metiendo núcleos RISC-V dentro de sus GPU, y no para calcular shaders. Según un análisis técnico difundido estos días, cada tarjeta integra entre 10 y 40 de estos núcleos en función del modelo, dedicados a trabajo de gestión que queda fuera del cómputo gráfico. Uno de ellos, además, ejecuta buena parte del driver de gráficos, y lo hace desde 2018.

El dato no aparece en la documentación comercial de la compañía, sino en el desmontaje del diseño que ha hecho ese análisis. Los núcleos son invisibles para el usuario: no se pueden programar, no hay SDK ni forma de escribir código para ellos. Cumplen funciones internas de coordinación y control mientras la GPU se dedica a lo suyo. Si alguien los altera, el firmware de la tarjeta no llega ni a arrancar.

De Falcon a RISC-V

Antes de dar el salto a RISC-V, Nvidia usaba núcleos Falcon, una arquitectura completamente propietaria con diseño en pipeline y soporte de instrucciones de longitud variable. No estaban pensados para ir rápido, sino para ocupar poco silicio y aguantar accesos a memoria con latencias largas, un compromiso habitual en un chip que dedica la mayor parte de su área a otra cosa.

El problema llegó cuando el diseño se quedó corto: Falcon no tiene espacio de direcciones de 64 bits y no puede ejecutar un sistema operativo de verdad. Nvidia lo abandonó y pasó a RISC-V, una ISA abierta que cualquiera puede implementar sin pagar licencias y que, además, escala a 64 bits sin dramas.

Qué implica

Que una empresa controle todo el stack no significa que lo construya todo. RISC-V permite a Nvidia diseñar sus propios núcleos de control sin depender de ARM ni de MIPS, y le deja usar el mismo ecosistema de compiladores y herramientas para un bloque que, en la práctica, es firmware corriendo dentro del chip.

Para quien administra clústeres con GPU, el asunto importa por dos vías. La primera es el firmware: si parte del driver vive en un núcleo que el usuario no puede tocar ni inspeccionar, la superficie de ataque se mueve a un terreno donde no hay parches que aplicar a mano y todo depende de lo que publique el fabricante. La segunda es la trayectoria de RISC-V, que ya no es solo cosa de microcontroladores baratos: está en el silicio de las tarjetas que mueven la IA.

Queda por ver si Nvidia detalla algún día cuántos de esos núcleos son iguales entre sí y qué se ejecuta exactamente en cada uno. Por ahora, lo que hay es un despiece externo.