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Ciberseguridad

La seguridad de los agentes de IA, el próximo negocio que buscan los inversores

Fondos como M12 y Merlin Group apuntan a la identidad y el gobierno de agentes como la categoría que falta en ciberseguridad. El problema: nadie sabe cuántos corren ni con qué credenciales.

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Los agentes de IA ya corren dentro de las empresas más rápido de lo que los equipos de seguridad pueden inventariarlos. Eso se ha convertido en la próxima categoría que los fondos de capital riesgo quieren financiar. La tesis: igual que la nube y la identidad generaron sus propios gigantes de seguridad, los agentes van a generar los suyos.

Todd Graham, socio director de M12, el fondo de Microsoft, lo plantea con una comparación que ya ha usado antes. Si los portátiles hubieran sido seguros por defecto no existiría CrowdStrike; si la nube lo hubiera sido, no existiría Wiz; y si la identidad lo fuera, nadie vendería complementos sobre Active Directory ni Okta. Con los agentes pasa lo mismo, y esta vez el calendario va comprimido: lo que en la nube se adoptó durante años, aquí ocurre mes a mes.

Identidad para quien no es persona

Matt Hartman, director de estrategia de Merlin Group y con una carrera larga en ciberseguridad federal en Estados Unidos, pone el foco en una capa concreta. Habla de identidad para actores no humanos, límites claros sobre qué puede tocar un agente y qué no, y un rastro de auditoría que permita reconstruir qué hizo uno a las dos de la mañana de un martes. Las agencias, dice, ya no preguntan cómo adoptar agentes, sino cómo limitarlos y cómo demostrar lo que hicieron.

El problema tiene precedente. Las cuentas de servicio llevan años entre los objetivos preferidos de los atacantes porque acumulan privilegios altos y contraseñas que no caducan. Meter agentes en esa mezcla no añade un problema nuevo, añade volumen.

Aun así, Graham cree que muchos fundadores están resolviendo una porción demasiado pequeña del asunto. "Si soy el CISO de una empresa del Fortune 500, no voy a comprar quince cosas para hacer una", dice. Su apuesta es que alguien construya el Okta de los agentes: una pieza que junte control de acceso, autorización, gobierno y auditoría, como el stack que ya existe para las personas. Reconoce que la tarea es difícil, precisamente porque ese stack humano tardó años en estabilizarse.

El hueco del endpoint

El otro frente que señala es la seguridad de endpoint para IA, lo que describe como un CrowdStrike para la IA. Los fabricantes actuales de antivirus y EDR entrarán, asegura, pero quien no haya empezado ya llega tarde. Él mismo dice que le habría gustado fundar algo así, aunque tiene prohibido montar más empresas.

Graham admite que le preocupa el comportamiento real de algunos agentes. "Si se les deja sin trabas, me preocupa mucho dónde está el límite de esto", dice. Lo que le tranquiliza es haber visto el mismo guion con cada ola de infraestructura anterior, y que alguien como Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, haya puesto el tema sobre la mesa con su ensayo We Must Pace the Frontier.

Para quien administra sistemas, el mensaje práctico no es la oportunidad de inversión. Es que los agentes ya están dentro, con credenciales que nadie revisó y accesos que nadie acotó. Saber cuántos hay, con qué identidad actúan y qué hicieron es hoy más urgente que elegir proveedor.