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La presidenta del IEEE reivindica la tecnología social como ventaja estratégica

Mary Ellen Randall defiende en su nota mensual que los programas humanitarios del IEEE atraen talento joven y refuerzan el liderazgo de la organización.

La presidenta del IEEE, Mary Ellen Randall, ha dedicado su nota mensual de septiembre a defender que la tecnología aplicada a causas sociales no es un extra filantrópico, sino una ventaja competitiva. En un texto publicado en la web de la organización, Randall sostiene que los programas humanitarios del IEEE "son activos estratégicos" que ayudan a la entidad a liderar globalmente y a seguir siendo relevante para los ingenieros en todas las etapas de su carrera.

El IEEE, la mayor asociación profesional de ingeniería del mundo, agrupa bajo el paraguas 'IEEE Humanitarian Technologies' una decena de iniciativas, como Empower a Billion Lives, EPICSinIEEE, MOVE, IEEE REACH, IEEE SIGHT, IEEE Smart Village o IEEE Tech4Good. Todos ellos comparten una misma idea: aplicar el rigor de la ingeniería a problemas reales, desde el acceso a la electricidad hasta la educación tecnológica en comunidades desfavorecidas.

Randall insiste en que estos proyectos no son actividades benéficas al uso, sino problemas de ingeniería con todas las letras. "Exigen la profundidad completa del rigor ingenieril", escribe. Y añade que trabajar en entornos humanitarios obliga a los ingenieros a lidiar con la ambigüedad, a coordinar a partes interesadas diversas y a diseñar soluciones donde el fallo tiene consecuencias humanas directas.

Atraer a los más jóvenes

Uno de los argumentos centrales de la nota es que estos programas funcionan como imán para las generaciones más jóvenes. Randall cita estudios de compromiso de miembros según los cuales los millennials valoran especialmente el "impacto humanitario" y la "colaboración a gran escala". Pone como ejemplo a un miembro millennial que "se transformó" tras enseñar robótica a niños en comunidades con pocos recursos. Los miembros de la generación Z, por su parte, piden más retos y competiciones con base humanitaria para sentirse más vinculados a la organización.

La presidenta del IEEE también subraya que los voluntarios que participan en estos programas desarrollan habilidades que el mercado laboral demanda cada vez más: pensamiento sistémico, razonamiento ético y fluidez intercultural. Y que la percepción de que el IEEE "trabaja duro para lograr cambios reales en el mundo" refuerza la marca de la organización.

El texto no aporta cifras concretas ni datos de impacto de los programas mencionados, más allá de referencias genéricas a estudios internos. Randall remite al informe de impacto social 2025 del IEEE para leer historias detalladas.

Queda por ver si esta apuesta por el componente social se traduce en más recursos para esos programas o se queda en una declaración de intenciones. La propia Randall anima a los lectores a compartir sus opiniones con ella por correo electrónico, lo que sugiere que el debate está abierto.

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