La Novena Circuito desestima la demanda DMCA de programadores contra GitHub y Microsoft
El tribunal falla que Copilot genera código nuevo en lugar de recuperar datos memorizados, pero deja abiertas las alegaciones por incumplimiento de contrato.

La Corte de Apelaciones de la Novena Circuito ha confirmado la desestimación de una demanda basada en la DMCA (Digital Millennium Copyright Act) presentada por programadores anónimos contra GitHub, Microsoft y OpenAI. Los demandantes acusaban a las herramientas de IA Copilot y Codex de reproducir su código de fuente abierta sin atribución, lo que supuestamente violaba la sección 1202(b) de la ley. El panel, unánime, dictaminó que Copilot no actúa como un buscador que recupera información existente, sino que genera nuevas salidas basadas en patrones estadísticos. Para el juez Eric Miller, quien redactó la opinión, crear una obra nueva y no incluir en ella la información de gestión de derechos (CMI) no equivale a "eliminar" o "alterar" dicha información de una obra preexistente. La distinción es crucial: si Copilot tuviera que devolver copias idénticas del código de los demandantes sin los cabeceros de licencia, la reclamación tendría más fuerza. Pero como los propios demandantes describieron la herramienta como una completación predictiva de texto, el tribunal la clasificó como generación, no recuperación. Esa clasificación técnica es lo que ha matado la vía legal de la DMCA, aunque el tribunal admitió que la ley de 1998 "no encaja bien" con las tecnologías digitales emergentes como la IA. Lo que más preocupa a los equipos de desarrollo y legalidad es que la decisión no cierra el frente de la propiedad intelectual. El panel no ha resuelto si el uso de código de fuente abierta como datos de entrenamiento viola las licencias de atribución, la llamada "teoría de la entrada". Esa cuestión quedó fuera porque los abogados de los programadores no la plantearon correctamente en la instancia anterior, concediendo incluso que la queja "no iba sobre el entrenamiento". Eso deja intactas las dos alegaciones por incumplimiento de contrato, que siguen en pie. La vía de la DMCA era atractiva para los demandantes porque permitía reclamar hasta 25.000 dólares por cada violación individual, en lugar de los 30.000 por obra en una infracción estándar. En un sistema que responde a millones de prompts, esa diferencia económica es abismal. El tribunal rechazó esa ruta argumentando que permitirlo expondría a las empresas a una responsabilidad "potencialmente ruindosa". La disputa ha polarizado a la comunidad tech. Publicaciones como la Authors Guild y grupos de editores respaldaron a los autores, mientras que la EFF (Electronic Frontier Foundation) argumentó que una lectura amplia de la ley podría penalizar el remix, el ingeniería inversa o los buscadores. Para los administradores de sistemas y desarrolladores que usan Copilot en producción, la lección es que la responsabilidad por copias verbatim de código propio sigue siendo un riesgo legal no resuelto, aunque la vía rápida de la DMCA se haya cerrado. El tribunal pidió a los demandantes que, si llegan a un juicio completo, aporten pruebas reales de que Copilot emite sus códigos exactos, algo que ahora mismo solo se sustenta en investigaciones académicas y en la existencia del filtro de detección de duplicados de GitHub.

