KDE cumple 30 años con más commits que en 2010 y una comunidad en remontada
El análisis de actividad de Kevin Ottens sitúa la media de contribuidores activos en unas 140 personas, cerca del máximo histórico, con Plasma como el proyecto más beneficiado por el salto a GitLab.

KDE cumple 30 años y no lo hace en declive. Kevin Ottens, uno de sus contribuidores principales, ha publicado un análisis de la actividad de la comunidad en el que la cifra de colaboradores activos ronda hoy las 140 personas de media. El suelo lo tocó en 2017, con unas 110, y el techo histórico está en 2010, cuando la media se movía en torno a 180 y llegaba a acercarse a las 200 en los picos.
El gráfico de 30 años que acompaña al análisis dibuja esa curva: crecimiento sostenido hasta 2010, caída progresiva durante siete años y recuperación desde entonces. La recuperación no ha cerrado del todo la brecha con el máximo, pero hay un dato que sí llama la atención: el número de commits está mucho más cerca del de 2010 que el de personas. Es decir, menos gente haciendo prácticamente el mismo trabajo. En 2023 se registró incluso el máximo histórico de commits en una semana desde que nació el proyecto.
Dos hitos que explican la remontada
Ottens señala dos acontecimientos. El primero, en 2018, cuando la comunidad eligió su primer conjunto de objetivos, entre ellos el de facilitar la incorporación de nuevos contribuidores. El segundo, la migración a GitLab, completada por entero a comienzos del segundo trimestre de 2020.
El efecto de ese traslado no fue uniforme. Plasma, el entorno de escritorio, apenas notó el bache de 2010: se estabilizó antes y mantuvo un tamaño de equipo casi idéntico. Lo que sí hizo fue crecer de forma clara de cara a 2020, y según el análisis es el proyecto que más partido sacó del cambio de infraestructura. Su equipo medio casi se duplicó durante la transición. Buena parte del aumento que se ve en el conjunto de KDE pero no en las aplicaciones vendría de ahí.
Con las tendencias apuntando hacia arriba al final de la gráfica, el autor espera que 2026 sea un año fuerte tanto para el conjunto como para Plasma, y se pregunta si el equipo de este último volverá a doblarse respecto a 2020.
Lo relevante aquí no es el aniversario en sí, sino lo que mide ese gráfico: si un proyecto de software libre con tres décadas encima consigue mantener y recuperar masa crítica de contribuidores. KDE lo ha hecho con menos manos que antes, apoyándose en herramientas de desarrollo y en trabajo explícito de captación. Queda por ver si la subida se sostiene esta vez o vuelve a pinchar como tras el pico de 2010, y si el patrón se repite en otros proyectos veteranos que han hecho la misma mudanza a GitLab.

