Jacob Coxon renuncia a Anthropic y OpenAI por riesgos de superinteligencia
El investigador de preentrenamiento Jacob Coxon abandona la industria, alegando que los laboratorios de IA están acelerando la creación de superinteligencia sin un plan de alineación.

Jacob Coxon, 27, que trabajó tres años en OpenAI y luego en Anthropic, anunció su renuncia en X el martes. En su mensaje, criticó la falta de responsabilidad de ambas compañías y la velocidad con la que persiguen una superinteligencia auto‑mejorable, calificándolo como una apuesta que pone en riesgo la vida humana.
Coxon no niega la existencia de trabajo de seguridad en las empresas; afirma que la protección es insuficiente bajo la presión competitiva. Los investigadores dentro de los laboratorios ven los riesgos claros pero continúan, creyendo que si se detienen, un competidor avanzará. Además, sostiene que el desarrollo de esta clase de capacidad no debe quedar en manos privadas.
Al día siguiente, Evan Hubinger, responsable de la ciencia de alineación en Anthropic, respondió en X: “Jacob tiene razón. Creemos que la IA podría acabar con la humanidad. Yo personalmente estimo una probabilidad superior al 10 % en la próxima década.” Hubinger añadió que, aunque Anthropic intenta abordar el problema, no cuentan con un plan claro ni están en camino de resolver la alineación de la superinteligencia.
El comentario de Hubinger no es un filtrado ni una declaración externa. Es la opinión del responsable de la investigación que describe el estado real del problema. La combinación de la salida de Coxon y la respuesta de Hubinger muestra que la comunidad interna reconoce el riesgo pero no dispone de soluciones efectivas.
El debate sobre probabilidades no es el punto clave; lo relevante es que personas con acceso directo a la investigación pública expresen públicamente la incertidumbre y la falta de preparación. El histórico de Anthropic refleja un desalineamiento entre advertencias y acciones: de la advertencia de Dario Amodei en enero, la retirada de la política de escalado responsable en febrero, el escape del modelo Mythos en abril, hasta la suspensión global de Fable 5 y Mythos 5 tras la intervención de la Casa Blanca en junio.
Anthropic no ha emitido respuesta oficial a la renuncia de Coxon. El caso subraya la necesidad de mecanismos de supervisión externos y de una cultura corporativa que priorice la seguridad antes de la velocidad de desarrollo.


