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Inteligencia artificial

Jack & Jill levanta 40 millones para negociar contrataciones con dos agentes de IA

La startup cierra una Serie A de 40 millones de dólares liderada por Air Street Capital y acumula 60 en menos de un año para sus dos agentes de contratación.

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Jack & Jill ha cerrado una Serie A de 40 millones de dólares liderada por Air Street Capital. La ronda llega menos de un año después de un seed de 20 millones y deja el total acumulado en 60. Madrona y Antler entran como nuevos inversores; Creandum, Ada Ventures, Entrepreneurs First, Expedite Capital y Repeat.vc repiten.

El producto son dos agentes que negocian entre sí. Jack representa al candidato y aprende qué quiere con llamadas de voz, correo y WhatsApp. Jill trabaja para la empresa: lee la descripción del puesto y aprieta al responsable para que concrete qué significa tener éxito en el rol. Cuando los dos concluyen que el encaje merece la pena, el candidato va directo al hiring manager sin rellenar ninguna solicitud.

Tracción, con un hueco

Las cifras de uso son de la empresa. La red de Jack se ha multiplicado por diez desde el seed hasta 350.000 personas; Jill ha trabajado con 5.000 empresas, entre ellas Ramp, Attio, Multiverse, Corgi, Tavus, Faculty y Fyxer. Entre ambos han organizado 25.000 entrevistas y ahora cierran 5.000 al mes.

Falta un número, y no es menor. Entrevistas organizadas es una métrica de entrada; para quien promete que nadie vuelva a presentar una candidatura, lo que zanjaría la discusión es cuántas de esas 25.000 acabaron en contratación. No se dice. Tampoco cuál era la base del aumento de ingresos de 40 veces desde el seed: sobre un punto de partida lo bastante pequeño, casi cualquier negocio cabe.

Lo que sí llama la atención es cuánto cuentan los candidatos a Jack: 12.000 horas de llamada en los últimos meses. Una persona ha llamado 144 veces y lleva 44 horas de conversación. La empresa lo presenta como prueba de engagement; también es alguien que se ha pasado más de una semana laboral al teléfono hablando de su carrera.

Nathan Benaich, socio de Air Street que ha liderado la ronda, resume la tesis: «El próximo salto en la contratación no vendrá de buscar mejor sobre los mismos currículos ni de automatizar más el contacto. Vendrá de poner un agente a cada lado de la mesa y hacer la presentación solo cuando ambas partes cogerían la llamada». Matt Wilson, cofundador y consejero delegado, lo lleva al terreno personal: «Toda empresa tiene a alguien pagado para representar sus intereses en el mercado laboral. Las personas nunca han tenido lo mismo para su carrera».

El perímetro regulatorio que el anuncio no toca

La selección y evaluación de candidatos son de alto riesgo según el anexo III del Reglamento europeo de IA. El Digital Omnibus aplazó las obligaciones completas al 2 de diciembre de 2027, pero no tocó el deber de transparencia del artículo 50, en vigor desde el 2 de agosto de 2026: a quien interactúa con un sistema de IA —los sistemas telefónicos automatizados están citados de forma explícita— hay que decírselo con claridad en la primera interacción. El artículo 22 del RGPD, sobre decisiones automatizadas, aplica igual. Un agente de voz que decide qué candidatos llegan al hiring manager entra dentro.

No es el único que lee el mercado así: Ethos levantó 22,75 millones de dólares en mayo con a16z al frente para entrevistas con agentes de voz. Y el contexto acompaña al relato: búsquedas de empleo corporativas que antes duraban cuatro meses ahora van de doce a dieciocho. En Estados Unidos las entrevistas corren a casi cuatro veces el ritmo de Londres tras el lanzamiento.

Jack & Jill vende una arquitectura, no resultados: el número que validaría la promesa sigue sin publicarse, y el perímetro regulatorio en el que opera ya está cerrado.