Igalia cumple 25 años como motor upstream de Linux, Mesa y WebKit
La consultora gallega, propiedad de sus trabajadores, nació en septiembre de 2001 y hoy pasa de 200 personas repartidas por el mundo dejando código en el kernel, los motores de navegador y los drivers gráficos.
La consultora gallega Igalia cumple 25 años. La firma nació en septiembre de 2001 en A Coruña, fundada por ingenieros de la Universidad de A Coruña que montaron su propia consultoría de Linux y open source, y en este cuarto de siglo ha pasado de un puñado de socios a más de 200 personas repartidas por el mundo. Sigue siendo una cooperativa propiedad de sus trabajadores.
Lo relevante no es el aniversario sino dónde ha acabado su código, porque buena parte está en sitios que un administrador de sistemas o un desarrollador toca sin saber quién lo escribió.
Dónde aparece su trabajo
El kernel de Linux es solo el punto de partida. Igalia es contribuyente habitual en motores de navegador: WebKit, Chromium y Servo. También firma parches en Mesa, GStreamer, LLVM y un buen número de proyectos de escritorio.
Entre los encargos recientes que la empresa ha hecho públicos hay trabajo en Wayland y en la gestión de color de AMD por cuenta de Valve, mejoras en los drivers gráficos de Raspberry Pi y de Qualcomm Adreno, planificación justa en los drivers de GPU del kernel y mejoras en el emulador FEX. Es decir, cosas que acaban en una actualización que alguien despliega, no en una nota de prensa.
La empresa ha publicado su propio repaso de estos 25 años en el blog de Igalia.
Un modelo poco habitual
Que una consultora de este tamaño sea cooperativa y no cotice ni dependa de capital riesgo explica en parte por qué su nombre aparece en el upstream y no en los titulares. El negocio consiste en que otras empresas paguen por arreglar cosas que luego quedan para todos, y ese encargo se nota en la naturaleza del trabajo: driver, compositor, motor de render, cadena de compilación.
Para el lector que administra flota Linux, la consecuencia práctica es que una parte no pequeña de lo que corre en sus máquinas pasó por A Coruña en algún momento, a menudo financiado por terceros que ni aparecen en el crédito. Conviene saberlo cuando se rastrea por qué un comportamiento cambió entre versiones.
Lo que no cambia con el aniversario es la pregunta de siempre en este modelo: cuánto tiempo más habrá clientes dispuestos a pagar por trabajo upstream del que se beneficia todo el mundo, incluidos sus competidores.