ICANN elimina los registros .name de tercer nivel y deja expuestos 22.000 dominios
Verisign elimina las direcciones first.last.name tras la aprobación de ICANN, lo que deja sin DNS a miles de correos, webs y dispositivos y abre la puerta a su hijacking.

El ingeniero Neil Fraser ha hecho público que su dominio, registrado hace casi 25 años, se eliminará: ICANN ha aprobado una petición de Verisign para retirar los registros .name de tercer nivel, los que tienen formato first.last.name. La decisión afecta a unos 22.000 dominios activos y tiene consecuencias de seguridad que van más allá de quedarse sin sitio web.
Detalles del cambio
El cambio llega por una solicitud al proceso Registry Services Evaluation Policy que Verisign presentó el 15 de abril y que ICANN aprobó a finales de julio. En la práctica, el registro EPP rechazará nuevos dominios de tercer nivel y los existentes se eliminarán tras un periodo de aviso de al menos 90 días. Los dominios .name de segundo nivel (como example.name) no se tocan: siguen operativos y disponibles desde 2004.
Fraser explica en su blog que su dominio se va a pique y que no es el único: el problema afecta a los que se registraron cuando el TLD se estrenó en 2001 desde Global Name Registry. Al desaparecer el DNS de esos dominios, pierden el correo, la web y cualquier infraestructura IoT que dependiera de esas direcciones. Y lo peor es lo que viene después: los dominios de segundo nivel que quedan huérfanos estarán disponibles para que cualquiera los registre.
Implicaciones de seguridad
Un atacante que se haga con uno de esos dominios de segundo nivel podrá configurar los registros DNS a su antojo: interceptar comunicaciones, resetear contraseñas y secuestrar cuentas asociadas a las antiguas direcciones first.last.name. Es, como apuntan ya varios comentaristas, un caso claro de robo de identidad como servicio.
Las comunidades técnicas han reaccionado con alarma. La discusión en Hacker News y el hilo en Mastodon critican tanto la petición de Verisign como la aprobación de ICANN. Verisign alegó que los registradores no habían detectado riesgos de seguridad, estabilidad o resiliencia, algo que muchos consideran inverosímil. Algunos ingenieros proponen que Verisign congele los dominios en modo mantenimiento o reserve de forma permanente los de segundo nivel asociados, en lugar de liberarlos.
Fraser ha anunciado que prepara acciones legales: ‘Solo soy uno de los 22.000 que perderán sus dominios. Esto va a ser divertido. Toca abogado’, escribe en su blog. Mientras llegan los avisos de eliminación, los afectados estudian si hay recursos administrativos o vías legales para forzar a ICANN y Verisign a ofrecer protección antes de que los dominios se apaguen. El caso sienta un precedente incómodo sobre la gestión de los TLD y sobre la confianza que los registry inspiran a quienes llevan décadas con una dirección.

