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Inteligencia artificial

GPT-6 Astra resuelve en diez horas un mensaje Enigma que llevaba 83 años sin descifrar

Un empleado de Bloomberg asegura haber descifrado con el modelo de OpenAI un radiomensaje de la Wehrmacht de 1941 que figuraba como no resuelto. Ha publicado el código y un simulador para que se pueda verificar.

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Un radiomensaje de 82 caracteres que un soldado alemán cifró con una máquina Enigma el 10 de julio de 1941 ha aparecido resuelto. Lo firma Carter Leffen, coach de desarrollo de producto en Bloomberg LP en Nueva York, que dice haberlo sacado adelante con GPT-6 Astra, en concreto la variante Extra High, trabajando unas diez horas sobre el problema. Hasta ahora el mensaje, etiquetado MVUEH, figuraba como no resuelto en un archivo de mensajes alemanes interceptados.

El soldado estaba en la localidad de Rosenow, pedía instrucciones para su ruta de marcha y exigía respuesta inmediata por radio. Enigma fue el sistema de cifrado más importante de su época y el primero en romperlo fue el matemático polaco Marian Rejewski, en 1932.

De Rosenow al texto plano

La máquina ofrecía del orden de 1,6 × 10^20 ajustes diarios. La fuerza bruta nunca fue una opción y, según el relato de Leffen, los primeros intentos no llevaron a ninguna parte: las claves conocidas de esa misma jornada no encajaban y las búsquedas automáticas devolvían ruido. El hilo del que tiró fue otro mensaje del mismo día ya descifrado, en el que aparecía dos veces seguidas el topónimo "Rosenow". La apuesta fue que ese nombre estuviera también en el mensaje sin resolver y usarlo como término de búsqueda.

Ayudó una debilidad conocida de Enigma: la máquina nunca cifra una letra como sí misma. Si el texto plano lleva una R, el cifrado en esa posición puede ser cualquier cosa menos R. Eso descartó posiciones de golpe. En una, todo encajó: calculó los ajustes correspondientes y los 68 caracteres restantes salieron como alemán coherente, con "Sofort Funkantwort" (respuesta inmediata por radio) y "Angabe des Marschweges" (indicar la ruta de marcha). Una cabecera conservada aparte en el archivo confirmaba los ajustes.

El texto descifrado incluye erratas que probablemente sean del propio radiotelegrafista, como "BTTE" por "BITTE" o "WASCHBBSCH" por lo que sería "Waschbusch", el apellido del remitente. Leffen las lee como indicio de autenticidad: un resultado fabricado habría salido limpio.

Qué hizo la IA y qué falta por comprobar

Astra y varios agentes especializados hicieron el trabajo pesado: unos revisaron fuentes históricas, otros escribieron programas de búsqueda y otros contrastaron resultados con mensajes ya resueltos. Leffen fijó los objetivos y decidió por dónde seguir. Asegura que lo difícil no fue el criptoanálisis, y que dedicó unas 99 veces más esfuerzo a la web que describe el problema y la solución que a romper el cifrado.

Todo el código, los datos de búsqueda y un simulador de Enigma en 3D están disponibles en la página del proyecto. Los paquetes permiten reproducir los cálculos y repetir la secuencia de búsqueda, pero no demuestran la identidad histórica del mensaje ni que la solución sea la única posible. El trabajo se apoya en aportaciones de Frode Weierud, Geoff Sullivan y Olaf Ostwald. La pregunta abierta es si el resultado aguanta una revisión independiente: de momento, la evidencia la firma quien lo ha resuelto, no un tercero.