Google subestima velocidad de adopción de IA en Asia y la posiciona como el mayor contribuyente de ingresos
El gerente de AI de Google Asia afirma que la región domina la adopción de IA, superando las expectativas y generando ingresos al nivel del segundo lugar global, aunque con cautela en su implementación.

El gerente de negocio de AI de Google en Asia y Japón, Harsha Konduri, declaró en la conferencia de prensa que el ritmo de adopción de IA en la región es mucho mayor de lo que se pensaba. En apenas dos años, la IA se ha expandido a gran escala, comparándolo con la década que tardó el cloud computing en integrarse en la operación diaria de las empresas.
Konduri señala que Asia no solo es el mercado con mayor crecimiento de Google Cloud, sino también el segundo mayor generador de ingresos de AI a nivel mundial, con cifras que se acercan al rendimiento del norteamérica. Empresas como Samsung Electronics, Japan Financial Holdings y Tata Steel son ejemplos de organizaciones que, a pesar de su reputación construida en décadas, adoptan la IA con precaución.
La cautela se centra en la seguridad y la mitigación de riesgos. Los socios mencionados han subrayado la necesidad de proteger la reputación corporativa frente a posibles fallos de la nueva tecnología. La adopción de modelos de alto costo no es universal; Konduri estima que solo una fracción de tareas realmente exige los modelos de última generación.
El alto interés en IA también se refleja en el aumento de la preocupación por el coste de las soluciones de AI. Las empresas están buscando un equilibrio entre rendimiento y gasto, evitando desplegar modelos de alto rendimiento cuando no aportan valor añadido sustancial.
Para los administradores de sistemas y arquitectos, esto implica revisar los patrones de consumo de modelos de IA, evaluar los costos asociados y priorizar la integración de soluciones que ofrezcan un retorno claro. Además, la adopción cautelosa sugiere que la seguridad y la gobernanza de datos seguirán siendo pilares críticos.
El panorama asiático muestra que la IA ya no es una curiosidad; está en plena fase de expansión y se está convirtiendo en un motor de ingresos clave. Lo que resta por ver es cómo las empresas equilibrarán la rapidez de despliegue con la necesidad de robustez y control de riesgos en un entorno donde la IA se vuelve cada vez más dominante.


