Fujifilm pone a la venta la cinta LTO-10: 40 TB nativos y 494 dólares por cartucho
El nuevo cartucho de archivo de Fujifilm almacena 100 TB con compresión y llega por debajo de su precio de tarifa, pero exige tener ya hardware LTO-10 desplegado.

Fujifilm ya vende su cinta LTO-10 Ultrium, un cartucho de 40 TB nativos destinado a archivo de datos y copia a largo plazo. Con la compresión 2,5:1 que define el formato, cada unidad admite hasta 100 TB. Sale a 494 dólares, por debajo de los 888,89 dólares de tarifa oficial que publica el fabricante.
El medio usa partículas de ferrita de bario, el material magnético con el que Fujifilm busca mejorar la estabilidad y estirar la vida del archivo. La compañía declara 440 MB/s sin comprimir y hasta 1.100 MB/s cuando se aplica compresión. Para comparar, un disco SATA empresarial se mueve habitualmente entre 250 y 290 MB/s. Son cifras del fabricante, no de un tercero.
Densidad, cifrado y unas cuantas cifras que conviene leer con cuidado
La superficie del cartucho lleva 15.105 pistas independientes, que es lo que permite esa densidad. Fujifilm añade cifrado AES-256 conforme a FIPS 197, un requisito habitual en compras de almacenamiento del sector público y financiero. La tasa de error de bit que declara es de 10 elevado a menos 20, y sostiene que es unas 100.000 veces mejor que la de un SATA empresarial. Es una comparación del propio vendedor.
En condiciones de almacenamiento adecuadas, la vida de archivo llega a 30 años, bastante por encima de lo que aguantan la mayoría de discos mecánicos y SSD en el mismo papel. La garantía es limitada de por vida, algo poco común entre medios de precio similar.
Solo tiene sentido si ya hay cintas en casa
El cartucho funciona únicamente con unidades y librerías LTO-10, así que adoptarlo implica tener ya esa infraestructura instalada. Eso deja el formato en centros de datos, archivos audiovisuales y organizaciones con backup en cinta ya desplegado a escala. Fujifilm lo orienta a escenarios de recuperación ante desastres, donde la mayor parte de los datos no se lee de inmediato y prima aguantar décadas frente a un acceso rápido.
El medio es reescribible: la misma cinta se puede reutilizar en sucesivos ciclos de copia, no es un consumible de un solo uso. Llevan décadas anunciando la muerte de la cinta y sigue aquí por una razón sencilla: pocos soportes igualan su coste por terabyte para datos fríos. Lo que no está claro es que salga del nicho profesional. Prácticamente no existe hardware de cinta orientado al usuario doméstico, y sin él LTO-10 se queda donde está.
Para quien gestiona petabytes que casi nadie consulta, un cartucho de 100 TB comprimidos es una opción a mirar. La factura real, eso sí, no es el precio de la cinta: es la unidad, la librería y el software que la mueven.