Fedora 45 entra en beta con KMSCON en lugar de la consola del kernel
La beta llega en la fecha prevista, con GNOME 51, Go 1.27, Python 3.15 y GCC 16.2 en el paquete de novedades. La estable apunta al 20 de octubre.
Fedora 45 ya está en beta. La distribución ha publicado las primeras imágenes de prueba en el calendario previsto y con un lote de cambios que toca la consola, el instalador, el endurecimiento de seguridad y buena parte del parque de paquetes. La versión estable apunta al 20 de octubre, con el 27 del mismo mes como fecha de contingencia por si algo se tuerce.
Lo que cambia de verdad
El cambio más visible está en la consola. KMSCON pasa a sustituir a la consola dentro del kernel, un movimiento que Fedora lleva tiempo queriendo hacer para sacar esa pieza del núcleo y gestionarla en espacio de usuario. Quien administre servidores sin entorno gráfico va a notar el cambio, aunque sea solo al arrancar en modo texto o al mirar los últimos mensajes antes de un apagado.
En el instalador Anaconda aparece soporte para Stratis, el gestor de almacenamiento por capas con snapshots que hasta ahora había que montar a mano después de instalar. También hay movimiento en el arranque temprano: entra el front-end DRM Panic, que presenta el pánico del kernel con una pantalla gráfica en lugar del volcado de texto en crudo. No evita el fallo, pero hace más llevadero averiguar qué ha pasado cuando el sistema se cae antes de levantar el resto.
La parte de seguridad trae dos cambios que conviene leer antes de actualizar. Fedora 45 restringe ptrace por defecto, lo que endurece la superficie de ataque pero puede obligar a revisar la configuración en máquinas donde se depura habitualmente. Además, la verificación de firmas pasa a aplicarse por defecto. La distribución también espera que las compilaciones de paquetes sean reproducibles, un objetivo que llevaba tiempo en la hoja de ruta del proyecto.
Paquetes y fechas
El resto es la actualización habitual y generosa de Fedora. Workstation 45 sube a GNOME 51, y por debajo entran Go 1.27, Python 3.15, el compilador GCC 16.2, glibc 2.44, LLVM 23 y RPM 6.1, entre otros muchos. Para un parque de desarrollo eso significa que conviene revisar dependencias y toolchains antes de saltar, sobre todo si el proyecto está clavado a una versión concreta de Python o de GCC.
El calendario da poco margen: del beta de hoy al 20 de octubre hay algo más de un mes, y el colchón de contingencia son solo siete días. Si la fecha se respeta, la ventana para probar en staging es corta. Los detalles completos y las imágenes de descarga están en el anuncio de la release.
Lo relevante para quien mantiene infraestructura no es GNOME 51, sino que KMSCON sale del kernel y que ptrace queda restringido de serie: son dos cosas que pueden romper automatizaciones o flujos de depuración y que no se detectan hasta que algo falla en producción. Merece la pena levantar una máquina de pruebas esta semana en lugar de esperar al día del lanzamiento.