El update de septiembre de Outlook clásico choca con Kaspersky y cuelga la app
Los usuarios afectados ven cómo el cliente de correo deja de responder al sincronizar por IMAP en Windows 11. Hay dos rodeos posibles: desinstalar la actualización o cerrar el antivirus por completo.
La actualización de septiembre de Outlook clásico está dejando la aplicación colgada en equipos con Windows 11 y Kaspersky instalado. Los afectados describen un patrón que se repite: el cliente se queda sin responder mientras sincroniza el buzón por IMAP y la barra de progreso se detiene a mitad de camino. No hay confirmación de Microsoft ni del fabricante del antivirus.
El atasco llega a los 50 MB
El escenario que reportan los usuarios es concreto. Outlook 2024 en su versión clásica, sobre Windows 11, con Kaspersky corriendo en el equipo y una cuenta de correo del proveedor alemán IONOS. Al sincronizar un buzón de unos 500 MB por IMAP, el progreso se queda clavado alrededor de los 50 MB y la ventana deja de responder.
Eso encaja con un conflicto entre el motor del antivirus y la pila de red del cliente de correo: Kaspersky intercepta el tráfico y el update de septiembre parece haber cambiado algo en cómo Outlook gestiona esas conexiones. Es la hipótesis que se deduce de los reportes, no algo que nadie haya confirmado con un análisis del binario.
De momento circulan dos soluciones, y ninguna es elegante:
- Desinstalar la actualización de septiembre de Outlook clásico y volver a la versión de agosto de 2026.
- Cerrar por completo Kaspersky Small Office Security (KSO), no solo pausar la protección.
La primera devuelve el cliente a un estado conocido, pero deja el equipo sin los parches que traía ese paquete. La segunda elimina la capa de seguridad del endpoint mientras el usuario lee el correo, algo que en un puesto corporativo no se decide a la ligera.
Qué mirar antes de tocar nada
Si gestionas parques con antivirus de terceros, el orden lógico es reproducir antes de actuar. Solo se ha descrito el fallo con cuentas IMAP, no con Exchange ni con buzones en la nube de Microsoft, así que conviene comprobar si el problema aparece en todas las configuraciones o solo en aquellas donde el cliente descarga el correo completo y lo mantiene en local.
También merece la pena aislar la variable del proveedor: IONOS es el caso reportado, pero no hay motivo para pensar que sea el único servidor IMAP afectado. Un buzón grande, con muchos mensajes y adjuntos, es el terreno donde el problema se hace visible.
Lo que falta por ver es de quién es la culpa. Si el cambio está en el lado de Outlook, Microsoft debería publicar una corrección en el próximo ciclo de parches; si está en el motor del antivirus, la pelota pasa a Kaspersky. Hasta entonces, quien tenga ese combo en producción tiene que elegir entre quedarse sin actualización o quedarse sin antivirus, y ninguna de las dos opciones se defiende sola ante un auditor.

