Deja Fly.io para construir un telefono en torno a apps creadas por IA
El autor del anuncio abandona la plataforma de despliegue para trabajar con Kurt en una plataforma movil pensada para un mundo donde el usuario escribe su propio software. Sin nombre ni especificaciones.

Un ingeniero que trabajaba en Fly.io deja la compania para ponerse, junto a alguien llamado Kurt, con un proyecto nuevo. La idea que hay detras: una plataforma movil pensada para un mundo en el que buena parte del software lo escribe su propio usuario con ayuda de la IA. No hay nombre, ni especificaciones, ni fecha. Lo unico concreto del anuncio es la salida.
El resto del texto es un argumento, y va de una frontera que se esta cayendo. Durante decadas programar y usar un ordenador fueron dos actividades separadas, y la barrera se sostenia porque construir una aplicacion completa era complicado. Eso esta cambiando: el autor cuenta que lleva meses sacando aplicaciones nativas para macOS que se ha hecho a si mismo, con el ingles como lenguaje de programacion. Si eso le funciona a el, le funciona a cualquiera con cierto manejo. La consecuencia que le interesa no es la primera (mas aplicaciones hechas por aficionados) sino la segunda: que pasa cuando buena parte del software tiene un publico de una o dos personas.
El sistema operativo como aduana
Su respuesta es que el programa preempaquetado y de funcion fija, el que se compra hecho, se va a ir diluyendo. Repasa la cadena: cajas en la estanteria de una tienda, luego CD-ROM, luego descarga. Lo que viene despues, dice, es que los desconocidos dejen de vendernos aplicaciones y pasen a vendernos solo los bloques con los que montarlas. Un procesador de textos seguira existiendo, pero habra muchisimos mas programas que aprovechen una septima parte de sus tripas para resolver un problema concreto de trabajo o de casa de alguien que no sabe lo que es un bucle for.
De ahi salta a para que sirve hoy un sistema operativo. Su funcion central no es dar acceso al hardware —hay sistemas embebidos que lo hacen sin llamarse asi—, sino aislar unas aplicaciones de otras y controlar como se hablan. Eso tiene sentido cuando todo el software llega de extranos y conviene desconfiar. Tiene menos cuando el dueno del dispositivo es tambien el autor de lo que corre dentro, y casi ninguno cuando cada aplicacion es moldeable y puede sacar un miembro nuevo en cualquier momento.
El remate es el telefono. Los moviles que se venden en 2026 se disenaron en 2023, cuando el software todavia se compraba y era determinista, asi que arrastran decisiones de esa epoca. La critica es esa: el diseno de base es viejo y lo unico que se ha hecho desde entonces es escalarlo y encogerlo.
Falta lo importante. No hay nombre del proyecto, ni que sistema operativo lleva, ni si sera abierto, ni cuando se vera algo. Tampoco hay demo. Es el anuncio de una intencion y un ensayo sobre por que la pieza que se quiere sustituir esta mal puesta; la plataforma, de momento, es una promesa.
