Coolify, Dokku, CapRover y Ownkube: qué elegir como PaaS autoalojado
Comparativa de los cuatro PaaS autoalojados más evaluados en equipos pequeños: tres son open source y el cuarto, comercial. La diferencia está en quién opera la plataforma.

Cubrir con software propio el hueco que dejó Heroku no es nuevo, pero el catálogo de PaaS autoalojados ha cambiado lo suficiente como para revisarlo. Una comparativa publicada esta semana pone frente a frente las cuatro opciones que más aparecen en equipos pequeños —Coolify, Dokku, CapRover y Ownkube— y el resumen es claro: las tres primeras son open source y la cuarta es comercial, aunque se despliegue dentro de la cuenta de nube del cliente.
Lo que separa a las cuatro no es la promesa —push a git, construcción de la imagen, variables de entorno, proxy HTTPS y una URL—, sino cuánta de la operación de la plataforma asume el equipo y cuánta absorbe el producto.
Cuatro licencias y cuatro motores
Coolify se distribuye bajo Apache 2 y monta Docker con un orquestador propio. Pide un VPS con 2 GB de RAM como mínimo, trae panel moderno, bases de datos gestionadas (Postgres, MySQL, MongoDB, Redis y MinIO), entornos de previsualización por pull request en beta y TLS con Caddy y Let's Encrypt, con el DNS a cargo del usuario. Su escalado se queda corto: la orquestación multi-nodo existe pero es áspera, y no hay optimización de costes, ni triaje automático de incidentes, ni detección de deriva de IAM.
Dokku es el veterano: licencia MIT, doce años de desarrollo y compatibilidad con los buildpacks de Heroku, así que el código de una aplicación escrita para Heroku funciona sin tocar nada. Consume muy poco, se comporta de forma predecible y su plugin de Postgres es maduro, con copias de seguridad. A cambio es mono-nodo por diseño, la interfaz principal es la CLI y las previsualizaciones hay que escribirlas a mano. Encaja si lo que se busca es lo más aburrido y estable posible dentro de diez años.
CapRover se apoya en Docker Swarm, se instala con un solo comando, tiene interfaz web y una tienda de aplicaciones con despliegues ya hechos. También corre en un VPS de 10 dólares. El problema es la base: Swarm lleva años en modo mantenimiento y los fallos en clúster son silenciosos, más difíciles de diagnosticar que los de un solo nodo.
Ownkube es el único de los cuatro que no es open source. Su motor es Kubernetes con el plano de control gestionado: el equipo despliega en su propia cuenta de AWS, con Multi-AZ, TLS y DNS por Cloudflare sin configurar registros, y con compilaciones, despliegues, logs y reversiones automatizados. La contrapartida es la de siempre en un producto comercial: todo lo que el proveedor hace por el cliente deja de estar en manos de este.
Lo que hay que mirar antes de decidir
La tabla de la comparativa la firma el propio autor, no un banco de pruebas independiente, y conviene leerla con eso en mente. Tampoco hay cifras de rendimiento, ni precio de Ownkube, ni comparaciones de coste real frente a Heroku más allá del margen por dyno que se quiere evitar.
Lo que sí queda claro es el criterio de selección que propone: un desarrollador solo, con un servidor y presupuesto bajo, se queda entre Dokku y CapRover; quien quiera panel y catálogo de servicios amplio, en Coolify; y un equipo de 5 a 20 personas en AWS que no quiera contratar a nadie de DevOps, en Ownkube. La decisión de fondo no es qué software instalar, sino cuánta operación está dispuesta a asumir la plantilla.
