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Cook deja Apple con buen expediente ambiental, pero la IA amenaza su legado

Tim Cook se despide de Apple con un balance climático positivo, pero la carrera por la IA pone en riesgo los avances logrados.

Tim Cook deja hoy la dirección de Apple y lo hace con un expediente ambiental que, dentro del club de los multimillonarios tecnológicos, no está nada mal. Pero la sombra de la inteligencia artificial ya se proyecta sobre su legado: la compañía tendrá que demostrar que puede competir en la carrera de la IA sin dinamitar los objetivos climáticos que él mismo fijó.

Bajo su mandato, Apple marcó metas ambiciosas para reducir la contaminación de sus productos y proveedores. Y lo ha conseguido en buena parte: sus emisiones de carbono llevan años sin crecer, mientras que las de Google y Microsoft se han disparado por la demanda energética de los centros de datos y la fabricación de chips. En 2025, Apple emitió 15,3 millones de toneladas métricas de CO2, una cifra que se ha mantenido plana desde 2024, según su último informe ambiental. El objetivo era recortar un 75% respecto a 2015 para 2030, y ya van por el 60%.

Un historial con luces y sombras

No todo han sido aplausos. Apple ha sido acusada de engañar a sus clientes con sus afirmaciones de neutralidad de carbono, sobre todo con los Apple Watch que vendió como "carbono neutral" a partir de 2023. Una demanda colectiva lo llevó a los tribunales, aunque un juez federal la desestimó este año. La Unión Europea también movió ficha para prohibir el uso de ese término en productos, y Apple retiró su publicidad al respecto. Además, una organización ambiental china denunció que la compañía dejó de exigir a sus proveedores que divulgaran sus emisiones, lo que dificulta verificar esas afirmaciones.

También hay manchas en la cadena de suministro: denuncias de trabajo forzoso y minerales de zonas de conflicto han salpicado su historial. Y en lo político, Cook ha sido un hábil equilibrista: mientras presumía de energías renovables, Apple se opuso a endurecer las normas internacionales de reporte de emisiones y Cook donó un millón de dólares al comité inaugural de Trump, además de asistir a su toma de posesión.

El desafío de la IA

Ahora, el reto es doble. La IA generativa exige más potencia de cálculo, más chips y más electricidad. Apple tendrá que demostrar que puede crecer en ese terreno sin romper sus compromisos climáticos. Rachel Kitchin, de la organización ambiental Stand.earth, lo resume así: "Si Tim Cook quiere que su legado sea el de una empresa que cumplió sus compromisos climáticos, quizá haya elegido el momento adecuado para irse".

La pelota está ahora en el tejado de su sucesor. La pregunta es si Apple mantendrá el rumbo o si, como otros gigantes, acabará priorizando la carrera de la IA sobre el clima. De momento, la compañía no ha dicho nada nuevo al respecto: se limita a remitir a sus últimos informes. Lo que queda por ver es si ese legado ambiental sobrevive al próximo ciclo de innovación.

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