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Infraestructura

CloudBees se reorganiza en torno a la IA con la mirada puesta en Jenkins

Mo Plassnig, consejero delegado desde principios de año, recibe del consejo un mandato claro: no mantener el rumbo. La compañía quiere reconstruirse con la IA en el centro, Jenkins incluido.

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CloudBees cambia de rumbo. Mo Plassnig, su consejero delegado desde principios de año, ha recibido del consejo de administración un mandato sin margen de interpretación: no mantener el rumbo. La compañía quiere reconstruirse como una organización con la inteligencia artificial en el centro, y ese movimiento alcanza también a Jenkins, el servidor de automatización open source que mantiene.

Plassnig no es nuevo en la casa. Entró hace ocho años, cuando CloudBees compró CodeShip, la startup de CI/CD que él había cofundado. Después de varios años construyendo producto se tomó una pausa para trabajar en seguridad, y volvió cuando la IA generativa le devolvió el interés por este terreno. «Durante varios años no pensé mucho en DevOps ni en CI/CD», explica. «Sin embargo, cuando apareció la IA generativa, se reavivó mi pasión».

El problema que le ha devuelto las ganas es de escala. Los modelos generan código a un ritmo que las organizaciones no estaban preparadas para absorber, y mientras en redes sociales se discute si los agentes van a sustituir a los ingenieros, dentro de las empresas el cuello de botella es otro: cómo se gestiona todo ese software que sale de las máquinas.

Del titular al suelo de la empresa

Plassnig ha pasado sus primeros meses visitando grandes corporaciones y organizaciones públicas. Su conclusión es que hay una distancia notable entre lo que se cuenta en las conferencias y lo que se encuentra al entrar por la puerta. «Lo que hacen sobre el terreno difiere bastante del ruido de las conferencias o de los comentarios públicos en redes», dice. Todo el mundo da por hecho que la codificación con agentes es el futuro, pero adoptarla dentro de una gran organización exige trabajo pesado: transformación de procesos, gobierno y seguridad estricta. En su lectura, no es un problema que se resuelva comprando la herramienta adecuada.

Ahí es donde CloudBees quiere colocarse. Por ahora no hay anuncio de producto: ni qué piezas de Jenkins o de su plataforma cambian, ni con qué calendario, ni cómo afecta eso a quien tiene soporte contratado. Lo que hay es un mandato del consejo, un discurso y una hoja de ruta que de momento se cuenta de viva voz en entrevistas. Para los equipos que sostienen pipelines sobre Jenkins, la pregunta práctica sigue sin respuesta: si esa reinvención toca el núcleo del proyecto o se queda en la capa comercial que lo envuelve.