China valora permitir a Alibaba y ByteDance comprar las GPU RTX Pro 5500 de Nvidia
El ministerio de ciencia y tecnología chino ha consultado a grandes tecnológicas sobre volúmenes de compra de la nueva placa de vídeo Blackwell, según The Information.

Las autoridades chinas están barajando autorizar a gigantes tecnológicos como Alibaba y ByteDance la compra de las nuevas tarjetas gráficas RTX Pro 5500 de Nvidia. La información, publicada por The Information y citando a dos personas familiarizadas con el asunto, indica que el ministerio de ciencia y tecnología de China ha contactado recientemente con varias empresas para preguntarles cuántas unidades planean adquirir y con qué fin.
Según el reporte, el ministerio ya habría comunicado a algunas de estas compañías su intención de aprobar dichas operaciones. Por el momento, ni Nvidia, ni Alibaba, ni ByteDance han emitido comentarios públicos al respecto, y agencias como Reuters no han podido verificar de manera independiente la noticia hasta el momento.
La RTX Pro 5500 es una GPU de estación de trabajo presentada por Nvidia este mes, basada en la arquitectura Blackwell y dotada de 84 GB de memoria. Para los equipos de infraestructura y desarrollo de IA, el acceso a este hardware es crucial para superar los cuellos de botella actuales en el entrenamiento y despliegue de modelos grandes, especialmente cuando se busca maximizar la cantidad de datos por segundo en tarjetas individuales de alto rendimiento.
Restricciones y contexto geográfico
Las ventas de Nvidia en China han estado históricamente limitadas por un doble frente: los controles de exportación de Estados Unidos y las propias restricciones de Pekín, que busca fomentar la industria semiconductora local. Aunque Washington autorizó a principios de este año la venta de chips H200 a empresas chinas, las condiciones de entrega han sido estrictas.
Como hemos visto anteriormente, se instructed a ByteDance y Tencent a mantener los primeros envíos de estos chips en Hong Kong en lugar de introducirllos en la tierra firme china. Este movimiento sugiere que, aunque el hardware pueda venderse, la logística y el destino final siguen siendo objeto de escrutinio por parte del gobierno chino, posiblemente para evitar que la capacidad de cómputo se concentre desproporcionadamente en ciertos sectores o para mantener palancas de presión sobre las empresas tecnológicas locales.
Para los administradores de sistemas en la región, la confirmación de estas ventas marcaría un descanso imediato en la escasez de GPUs de última generación, permitiendo el despliegue de clusters más modernos sin depender exclusivamente de la oferta interna limitada o de hardware de generaciones anteriores. Queda por ver si la aprobación se materializa y bajo qué condiciones específicas de uso o localización física.


