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Cathay Pacific y Google reducen en un 40% el impacto climático de los contrails en vuelos ultra largos

Más de 80 rutas de evasión de contrails han demostrado que ajustar la altitud de crucero baja la emisión de calor sin afectar significativamente el consumo de combustible.

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Cathay Pacific ha completado más de 80 vuelos de prueba con Google desde finales de 2025, modificando la altitud de crucero para evitar las bandas de aire húmedo donde los gases de escape se congelan y forman contrails que atrapan calor. Google estima una reducción del 40 % del calentamiento provocado por esos contrails, según su propio análisis satelital.

El experimento se centró en servicios ultra‑largos, es decir, vuelos de más de 16 horas, y es la primera vez que la técnica se prueba en rutas de esa duración. La mayor parte de la mejora provino del corredor Hong Kong‑Singapur, donde los contrails persistentes son habituales y aportaron más de la mitad de la reducción total.

Los datos llegan a la cabina a través del electronic flight folder de Cathay, transmitido por Wi‑Fi a bordo, lo que permite que los pilotos ajusten la altitud sin interrupciones operativas. La lógica detrás de la medida es que solo un pequeño porcentaje de vuelos genera contrails persistentes que aportan la mayor parte del calentamiento: estudios de Resources for the Future indican que entre el 2 % y el 3 % de los vuelos son responsables del 80 % del efecto climático de los contrails.

La principal objeción ha sido el consumo adicional de combustible al volar fuera de la altitud óptima. Sin embargo, un estudio de 2023 con American Airlines mostró una reducción del 54 % de contrails con un incremento de combustible del 2 % en los vuelos re‑ruteados, un coste que se diluye a menos del 0,3 % cuando se reparte en toda la programación de la aerolínea. Un ensayo transatlántico más amplio (enero‑mayo 2025) con 112 vuelos reportó una caída del 62 % sin diferencias estadísticamente significativas en el consumo de combustible.

Google calcula que el ahorro climático supera en 20 veces el efecto del combustible extra, situando el coste de abatimiento entre 5 y 25 dólares por tonelada de CO₂ equivalente, una cifra muy competitiva frente a otras opciones de mitigación.

En Europa, el sistema de comercio de emisiones obliga a las aerolíneas a reportar efectos no‑CO₂ desde el 1 de enero de 2025, incluyendo contrails, óxidos de nitrógeno y hollín. La Comisión Europea estima que los efectos no‑CO₂ representan dos tercios del impacto climático total de la aviación, con los contrails aportando alrededor de un tercio.

El programa británico Operation Blue Skies, lanzado en agosto, destina 5 millones de libras a pruebas en el espacio aéreo oceánico de Shanwick y la mitad norte del Atlántico, una zona que genera el 5 % del calentamiento global de los contrails. El Departamento de Transporte aporta 2,65 millones de libras, Google UK 1,4 millones en especie, y el consorcio incluye al Met Office, NATS, Imperial College London y la Universidad de Cambridge.

"La aviación necesita soluciones para abordar el cambio climático, y la IA está acelerando ese progreso", afirmó Lawrence Fong, director digital y de TI de Cathay, junto a Michael Yue, director general de Google Hong Kong. La siguiente fase ampliará el proyecto a la red asiática y transpacífica de la aerolínea.

Queda pendiente validar la precisión de las mediciones satelitales para que los resultados pasen de ser un hallazgo de investigación a un dato regulado bajo las nuevas normas de reporte de la UE.